«It’s better to be disliked for who you are than liked for who you’re not».
«Es mejor ser rechazado por ser quien eres que ser aprobado por quien no eres».
#markmanson
«It’s better to be disliked for who you are than liked for who you’re not».
«Es mejor ser rechazado por ser quien eres que ser aprobado por quien no eres».
#markmanson
Hace seis años estaba en la playa. Regresé a la casa y ya tenía comprados los tickets para un viaje al extranjero. Estaba cotizando hoteles. Había reservado varios lugares para conocer. Buscando qué ropa llevar.
Preparando la salida del fin de semana, un paseo por la playa. Mis padres llegarían a visitarme en pocos días.
Todo perfecto.
Justo en ese momento apareció el virus del COVID y todo lo agendado, con varios meses o semanas de preparación, desapareció. Encerrado.
Ahora, seis años después, te das cuenta que nada es permanente. Que los planes son buenos pero no son definitivos. Que no todo es «voluntad» y que la vida puede cambiar tan rápido.
Adaptarnos y entender que nada es tan terrible o nada es tan perfecto. Y que al final es la vida así. Lo importante es aprovechar los días, no perderlos en cosas sin sentido.
Las redes sociales son ese sinsentido. Adictivas como TikTok con sus videos infinitos que nos consumen tiempo, memoria y energía.
¿Dónde estabas hace seis años? ¿Haciendo algo bueno o bonito, o perdiendo memoria con alguna red social?
La librería es un espacio para explorar. Es fundamental abrir ese lugar donde conocer y descubrir los temas, autores o estilos que te interesan.
Si quieres recuperar ese hábito lector que tuviste hace años o deseas despertarlo, la librería es el sitio perfecto. Entra en una librería sin intención de comprar. Camina entre los estantes sin compromiso de compra. Observa qué portadas llaman tu atención, qué títulos despiertan tu curiosidad instintiva.
Es un mapeo sensorial: las manos reconocen el peso del papel, los ojos evalúan tipografías, el cerebro calibra si un párrafo inicial engancha o repele. Sin presión por adquirir, la selección es honesta. Emerge el interés genuino, no aquel que creemos deberíamos tener ni el que dictan las redes sociales o el libro “definitivo” que lee el influencer del momento.
Leer es tan personal que no tiene por qué ajustarse a lo que digan los demás o a las modas.
La lectura es un hábito que se pierde sin previo aviso. Porque convertimos la lectura en algo técnico, de trabajo, de pantallas; la rutina diaria nos aleja de los libros hasta que un día nos damos cuenta: hace meses, quizás años, que no terminamos un libro completo. Pero volver a leer no requiere heroísmos literarios. Requiere estrategia, autoconocimiento y paciencia.
Ir a una librería es un paso importante.
Las historias siempre nos han acompañado como seres humanos. Nos atrae conocerlas, pero también queremos contarlas. Así ha sido desde el antiguo dibujo rupestre, que narraba una jornada de caza, hasta el microcuento que nos llega hoy por Instagram.
La lectura es un hábito que se pierde sin aviso. El trabajo, las pantallas, la rutina diaria van alejándonos de los libros hasta que un día nos damos cuenta: hace meses, quizás años, que no terminamos un libro completo. Pero volver a leer no requiere heroísmos literarios. Requiere estrategia, autoconocimiento y paciencia.
La clave está en reconectar con aquello que alguna vez nos habitó.
Una manera para retornar al hábito es hacer Arqueología de tus Lecturas Anteriores.
Antes de comprar cualquier libro, revisa y recuerda. ¿Qué libros marcaron tu vida antes? ¿Qué géneros te atrapaban? ¿Qué autores releías? ¿Qué recuerdas? Si lo recuerdas, es que algo debió haber tocado en ese momento.
La probabilidad indica que esos intereses persisten, aunque silenciados.
No se trata de nostalgia. Se trata de identificar líneas de continuidad. Si disfrutabas de un libro y lo releíste, eso indica interés. Busca qué ideas eran esas que te motivaron a releerlo, qué temas abarcó, qué estilo tenía, qué sentimiento te dejó. Por ahí está el camino para retornar a la lectura. El género importa. El estilo importa. El tema, definitivamente, importa para este primer paso.
Leía mucho cuando joven. El trabajo me alejó de los libros, pero hace años logré recuperar ese hábito. Estos tips me funcionaron para reactivar este hábito:
1. Excava en tu memoria lectora ¿Qué libros te marcaron? ¿Qué géneros disfrutabas? Probablemente esos intereses sigan ahí. Identifica el estilo y los temas que te atrapaban.
2. Visita una librería sin comprar Solo explora. Observa qué portadas te llaman, qué títulos despiertan curiosidad. Sin presión de compra, descubrirás qué te atrae realmente.
3. Prueba las muestras digitales* Prefiero el papel, pero las muestras de ebooks son perfectas para evaluar si un libro realmente te engancha antes de comprometerte.
4. *Define antes de lanzarte* ¿Qué tema buscas? ¿Qué estilo tolera tu concentración actual? ¿Qué autor te genera confianza? La claridad ayuda a elegir bien.
5. *Empieza con algo ligero* No necesitas una obra de 800 páginas. Un libro sencillo, entretenido y fácil de avanzar es mejor para retomar. Completar una lectura reconstruye la confianza.
Luego de revisar y hacer estas recomendaciones estarás en condiciones de retomar el hábito de lectura y comprar ese primer nuevo libro. Ahora sabrás qué te gusta ahora, qué prefieres. El lector que regresa nunca es el mismo que se fue.
Debe estar conectado para enviar un comentario.