La historia del Plan Integral de Alto Hospicio

¿Qué fue el Plan de Integral de Alto Hospicio?

Durante 2001 el gobierno lanzó el proyecto más ambicioso para el sector, el Plan Integral, con un costo de 19 mil millones de pesos, organizó los terrenos, urbanizó sitios, levantó nuevas viviendas y entregó el equipamiento comunitario necesario para llevar adelante la vida en esos populosos sectores. Al mismo tiempo, el gobierno inició una serie de proyectos para incentivar la creación de escuelas subvencionadas, instalación de oficinas públicas y mejoramiento vial. 

La historia del Plan Integral de Alto Hospicio

A mediados del año 2000, en plena campaña Presidencial, el entonces candidato Ricardo Lagos Escobar llegó a Alto Hospicio a conocer en terreno la realidad que atravesaban las familias que habitaban en la toma de terreno más grande de la historia del país. Fue entonces cuando Lagos adquirió el compromiso de llevar a cabo un proyecto para mejorar la calidad de vida de las personas que habitaban las tomas de La Negra, La Pampa y El Boro. La meta era solucionar el problema de vivienda a 4.500 familias que habitaban este sector.

Una vez electo Presidente, Ricardo Lagos instruyó al entonces ministro de Vivienda, Claudio Orrego y a un equipo de esta cartera, apoyados por la Organización de las Naciones Unidas, para realizar un diagnóstico a través de una encuesta del Instituto Nacional de Estadísticas y fichas CAS, para proponer alternativas para acudir en ayuda de esta población.

El Ministerio de Vivienda propuso entonces la construcción de 4.000 soluciones en un período de 6 años. Ese proyecto fue bautizado como “Plan Integral”.

Al mismo tiempo, tanto pobladores como dirigentes y el alcalde Jorge Soria, pidieron la posibilidad que se entregaran sitios urbanizados para continuar con los proyectos de la Autoconstrucción iniciados por el municipio local.

El 28 de febrero de 2001, Jaime Ravinet asumió como Ministro de Vivienda y de inmediato realizó una reunión de directorio y aprobó la sugerencia de pobladores y del alcalde entregando dos alternativas a los habitantes de la localidad. Por un lado la posibilidad de acceder a una vivienda a través de subsidios entregados por Serviu y financiamiento de instituciones bancarias y otra modalidad parar obtener un sitio urbanizado donde construir en forma independiente su casa.

El Gobierno abrió registros para los interesados en alguna de las opciones y así poder planificar la cantidad de viviendas y sitios necesarios para los pobladores.

La dirección de este proyecto, denominado Plan Integral, fue Hernán Ortega Castillo, administrador público y ex director de la Corporación Municipal de Santiago.

Metas cumplidas

El primer trimestre de 2003 marca la finalización de la mayoría de los proyectos que incluía el Plan Integral, a pesar de algunos problemas con las empresas encargadas de realizar los trabajos de urbanización.

En diciembre de 2002 entregaron 500 viviendas Serviu, de un total de 1.200. La Negra cuenta con luz y agua potable desde la última semana de diciembre de 2002.

En tanto que El Boro y La Pampa tuvieron instalados los servicios básicos durante enero de 2003. En febrero de 2003 la pavimentación de las principales calles de estos tres asentamientos fue completada.

En cuanto a la macro urbanización de estos tres sectores, el Gobierno, ha implementado obras de alta ingeniería para incorporarlos al sistema de urbanización de la comuna. Es así como se han construido plantas de tratamiento de aguas servidas y plantas elevadoras además de un proyecto innovador que permitirá no desechar toda el agua al mar y utilizarla en procesos de irrigación en el cultivo de olivos en el sector de El Boro, planteando una nueva visión del futuro de Hospicio a través de la incorporación del factor agrícola.

Artículo publicado en diciembre de 2001

Un techo para Chile en Alto Hospicio

Más de 150 jóvenes voluntarios están en el sector de la ex toma del vertedero de La Pampa. Todos ellos participan en la instalación de mediaguas gracias a un proyecto de Un Techo Para Chile.
Otros 50 voluntarios trabajan en el sector Santa Rosa de Alto Hospicio. En total se levantarán 59 mediaguas en el mismo terreno donde actualmente viven las familias beneficiadas.

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El fin del caso del sicópata de Hospicio

Julio Pérez Silva permanecerá de por vida en la cárcel

Esta semana se cerró judicialmente el caso más impactante que ha golpeado a la comunidad de Iquique y Alto Hospicio. La Corte Suprema confirmó la sentencia de presidio perpetuo calificado contra Julio Pérez Silva.

De esta manera el sicópata de Alto Hospicio tendrá que cumplir de por vida las condenas por 14 homicidios y dos violaciones.

Hace ocho años comenzó una de las historias más oscuras que han sucedido en la provincia. El 17 de septiembre de 1998 fue encontrado el cuerpo de Graciela Monserrat Saravia en una playa cercana de Chanavayita. Su cuerpo mostraba golpes, indicaciones de estrangulamiento y contusiones en el cráneo. Por años su caso estuvo cerrado hasta que se logró la detención de Julio Pérez.

Al año siguiente encontraron en un basural de Alto Hospicio el cuerpo de Sara Gómez Cuevas. La joven desapareció en el trayecto de su casa hasta la ruta A-16 donde debía tomar un bus hacia Pozo Almonte. Desde ese comenzó a perfilarse la manera en que Pérez Silva escogía el momento y atacaba a sus víctimas.

Tanto el crimen de Graciela y Sara quedaron calificados como sin resolver.Luego comenzaron las extrañas desapariciones de las liceanas en Alto Hospicio. A pesar que existía un patrón recurrente, la policía negaba la posibilidad de conexión entre ellas.
Las jóvenes vivían en las tomas de La Negra y La Pampa y que transitaban en la intersección de la ruta A-16 con el liceo que antiguamente se llamaba Eleuterio Ramírez.

Las desapariciones salieron a la luz pública en junio de 2000 cuando Viviana Garay Moena, hija del actual concejal de Alto Hospicio, Orlando Garay, desapareció en el trayecto de su casa al liceo. En ese momento su padre comenzó una cruzada ante carabineros y la policía. En ambas instancias le indicaron que su hija regresaría en cualquier momento. Sin embargo, Orlando Garay no aceptó esa versión. El sentía que algo malo le ocurrió a su hija y comenzó a juntar a los padres de las otras estudiantes del sector que también habían desaparecido sin llevarse pertenencias o documentos de
identificación. En ese momento comenzó el calvario de seis familias de Alto Hospicio.

Macarena del Carmen Sánchez Jabré, Viviana Melisa Garay Moena, Patricia Edith
Palma Valdivia, Macarena Montecinos Iglesias, Laura Zola y Katherine Arce fueron las liceanas asesinadas por Julio Pérez Silva.

Durante un año se especuló sobre el paradero de las jóvenes. Hubo testigos que las vieron en la Quinta Región y en Tacna. Incluso los padres viajaron a Perú para ver si era
cierto. La policía insistía en el abandono de hogar y la posibilidad que las jóvenes se estaban dedicando a la prostitución.

El martes 9 de octubre Iquique y Chile se estremeció al conocer la detención de Julio Pérez Silva, quien fue acusado por intento de violación de una joven hospiciana.

Bárbara el día anterior había aparecido caminando cerca de un basural. Un trabajador en un furgón pasó por ahí y la rescató. La menor de trece años afirmó en ese momento que un sujeto que la intentó matar y que la había arrojado a un pique en
Huantajaya, se había identificado como el «sicópata de Alto Hospicio».

Con el testimonio de Bárbara se configuró la hipótesis que la policía rechazaba
desde un principio: la existencia de un asesino en serie en Alto Hospicio.

Luego de dos días detenido, Julio Pérez Silva comenzó su fría confesión y relató
cómo había asesinado a las jóvenes. Primero confesó su participación en la muerte de siete mujeres, pero luego se fueron agregando otros casos que la policía
logró relacionar con el sicópata.

Después comenzó el extenso y penoso trabajo de recorrer los piques de Huatajaya para recuperar los cuerpos. En un lapso de tres meses, entre febrero y mayo de 2002 se logró encontrar a las víctimas de Pérez Silva.

Durante la recuperación de los cadáveres también se encontró a la deportista
Angélica Lay Alcayaga, quien era madre y había sido reportada como desaparecida en Alto Hospicio. Sin embargo esos antecedentes nunca fueron relacionados con los otros casos por la policía.

El estupor continuó. En julio de 2002 surgió una nueva arista del caso. Las muertes no se limitaban a las liceanas. Surgieron otros nombres que no fueron relacionados. El 2
de julio encontraron en el sector de Santa Rosa los restos de Ivonne Carrillo Lefno, Daysi Castro y Ornella Linares, quienes habían desaparecido el año anterior.

La lista se completó con los cuerpos de Gisella Melgarejo y Angélica Palape. Sus
cuerpos fueron encontrados en Huantajaya y en un basural cercano a Hospicio.

Actualmente Julio Pérez Silva se encuentra internado en la cárcel de Acha en Arica, pero se espera que sea trasladado a la cárcel de alta seguridad en Colina en el corto
plazo. Julio Pérez estará en la cárcel de por vida.