Periodista y estratega de contenidos radicado en Iquique, dedicado a ayudar a negocios locales a desenvolverse con claridad y propósito frente a la audiencia digital. Con experiencia en investigación histórica sobre la ciudad y una trayectoria en comunicación estratégica y relacionamiento con comunidades, Percy combina mirada territorial, análisis crítico y enfoque humano para crear narrativas que conectan. Cuando no está desarrollando proyectos de difusión o explorando nuevas plataformas, comparte ideas, lecturas y procesos creativos desde el norte de Chile.Durante varios años desarrollé mi carrera como periodista y participé en varias investigaciones sobre la historia de Iquique vista de diferentes perspectivas.
Actualmente me desempeño en el ámbito privado en el área del relacionamiento con comunidades, instituciones y comunicación estratégica.
«¡Hola a todos! Hoy quiero hablarles sobre la importancia del ajedrez en la #educación escolar. Aunque no sé jugarlo, he estado leyendo sobre los beneficios que tiene para los estudiantes. Según un artículo que encontré en El Ciudadano , el #ajedrez ayuda a estructurar el pensamiento, solucionar problemas, pensar, tomar decisiones, analizar, prestar atención, concentrarse, reforzar la memoria visual y la percepción. Además, mejora el razonamiento lógico, el pensamiento crítico y la memoria. También ayuda al desarrollo de la capacidad de tomar decisiones y mejora la habilidad de anticipar las acciones del contrincante y la atención.
Creo que es importante que se enseñe ajedrez en las #escuelas para que los estudiantes puedan beneficiarse de estas habilidades. ¿Qué opinan ustedes?»
Todos tenemos sueños y metas que queremos alcanzar en la vida. Pero muchas veces nos detenemos antes de intentarlo por miedo al fracaso. Pensamos que no somos capaces, que no tenemos los recursos, que no vale la pena arriesgarse. Y así nos quedamos estancados en nuestra zona de confort, sin crecer ni avanzar.
Pero el fracaso no es algo malo ni definitivo. El fracaso es una oportunidad de aprender, de mejorar, de cambiar. El fracaso no está en no lograr un objetivo, sino en no atreverse a intentarlo por temor. Nuestro pasado no determina nuestro presente, sino que podemos transformarlo y superarlo para crecer.
¿Cómo podemos superar el miedo al fracaso? Aquí te comparto algunas claves que me han ayudado a mí:
Reconoce tu miedo. No lo niegues ni lo ocultes. Acepta que tienes miedo y que eso es normal y humano. Pero no dejes que el miedo te controle ni te defina. Tú eres más que tu miedo.
Desafía tus pensamientos negativos. No te creas todo lo que piensas. Cuestiona tus creencias limitantes y tus expectativas irreales. Busca evidencias que contradigan tus pensamientos negativos y reemplázalos por otros más positivos y realistas.
Actúa a pesar del miedo. No esperes a sentirte seguro o confiado para hacer lo que quieres. El miedo se reduce con la acción, no con la inacción. Da el primer paso, aunque sea pequeño y sencillo. Verás que no es tan difícil ni tan terrible como imaginabas.
Aprende del fracaso. No te castigues ni te rindas si las cosas no salen como esperabas. Analiza qué puedes hacer mejor la próxima vez y qué puedes aprender de la experiencia. El fracaso es solo un feedback, no un destino.
Celebra tus logros. Reconoce y valora tus esfuerzos y tus resultados. Prémiate por haber salido de tu zona de confort y haber enfrentado tu miedo. Disfruta del proceso y del progreso.
Recuerda: el miedo al fracaso solo sirve para perderlo todo. No dejes que el miedo te impida vivir la vida que quieres y mereces. Tú puedes lograr lo que te propongas si te atreves a intentarlo.
La técnica del abogado y mediador Douglas E. Noll para apaciguar la ira
En el relacionamiento con las comunidades, enfrentar reuniones complicadas o personas muy molestas es parte del trabajo. Siempre es bueno #escuchar y tratar de entender el punto de vista de la otra persona. En el siguiente enlace que encontré se presentan tres tips para “desarmar” la #ira y lograr que una reunión sea productiva y se encarrile a una solución satisfactoria. Espero que te sean útiles:
1.- Ignora las palabras y escucha las emociones. Cuando alguien está muy enojado suele decir cosas hirientes de las que luego se arrepentirá. Si no nos fijarnos en el insulto o descalificación, e identificamos la emoción que está viviendo el otro, nos será mucho más fácil salir del momento. 2.- Descubre la experiencia #emocional del otro. Más allá de las palabras, la pregunta es: ¿qué está sintiendo la otra persona? Se propone dirigir nuestro radar a seis emociones fundamentales del espectro negativo: enfado, miedo, angustia, asco, vergüenza-humillación o abandono-rechazo. 3.- Refleja las #emociones a través de una frase en segunda persona. Douglas E. Noll propone reaccionar con una afirmación simple como “estás enfadado” o “te sientes decepcionado”.
La palabra «ocio» proviene del latín «otium» que significa «reposo» o «tiempo libre» ¹. Los romanos consideraban el ocio como una actividad que se realizaba en el tiempo libre y que no estaba relacionada con las obligaciones laborales o tareas domésticas.
La palabra «ocupación» proviene del latín «occupatio» que significa «ocupación» o «empleo» ⁴. En la antigua Roma, la ocupación se refería a cualquier actividad que se realizaba para ganarse la vida y que estaba relacionada con las obligaciones laborales.
El ocio y la ocupación están unidos porque ambos son actividades que realizamos en nuestra vida diaria. La palabra «ocio» proviene del latín «otium» que significa «reposo» o «tiempo libre» . Los romanos consideraban el ocio como una actividad que se realizaba en el tiempo libre y que no estaba relacionada con las obligaciones laborales o tareas domésticas . Por otro lado, la palabra «ocupación» proviene del latín «occupatio» que significa «ocupación» o «empleo» . En la antigua Roma, la ocupación se refería a cualquier actividad que se realizaba para ganarse la vida y que estaba relacionada con las obligaciones laborales .
Ambos términos están relacionados con la forma en que las personas pasan su tiempo. El ocio se refiere a las actividades que realizamos en nuestro tiempo libre, mientras que la ocupación se refiere a las actividades que realizamos para ganarnos la vida. Aunque estos términos parecen opuestos, están estrechamente relacionados porque ambos son importantes para nuestra vida diaria.
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