
La fealdad está penalizada en la oficina.

La fealdad está penalizada en la oficina.
Las 30 oficinas priorizadas para que sean declaradas Patrimonio Histórico Nacional son:
1. Oficina Iris
2. Oficina Sacramento De Zapiga
3. Oficina La Coruña
4. Oficina Reducto
5. Oficina Diez De Septiembre
6. Oficina Felisa
7. Oficina San Antonio De Zapiga
8. Oficina Ramírez
9. Oficina Rosario De Huara
10. Oficina Paposo
11. Oficina Victoria (Franka)
12. Campamento La Trinidad
13. Oficina Bellavista
14. Oficina Buena Ventura
15. Oficina Peña Chica
16. Oficina La Santiago
17. Oficina Aguada
18. Oficina San Lorenzo
19. Oficina Santa Rita
20. Oficina Sebastopol
21. Oficina Carolina
22. Oficina Cholita
23. Oficina Limeña
24. Oficina Valparaíso
25. Oficina San Enrique
26. Oficina San Pablo
27. Oficina Alianza
28. Oficina San Juan De Soledad
29. Oficina Mapocho
30. Gloria
La salitrera Santiago Humberstone fue construida en 1872 por la Peruvian Nitrate Company. Durante los primeros cincuenta años de funcionamiento fue conocida como «La Palma». En 1932 fue adquirida por la Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta y luego sometida a una gran remodelación. Desde el 21 de noviembre de 1934, La Palma fue conocida como Santiago Humberstone.
La salitrera cerró sus puertas en 1960, en 1970 fue declarada Monumento Nacional y luego de varias décadas de contienda judicial entre el Fisco y sus dueños, la familia de Isidoro Andía, el 2002 pasó a manos de la Corporación Museo del Salitre, entidad que planifica realizar en ella un Museo de Sitio y lograr que la Unesco la declare, junto a Santa Laura, como Patrimonio de la Humanidad.
La Iglesia de la oficina fue construida en 1934, al mismo tiempo que se remodeló la maestranza y el pueblo. El templo estuvo a cargo de la Orden de los Padres Oblatos de María Inmaculada. Para su construcción utilizaron sólo pino oregón y su línea arquitectónica es contemporánea. En 1989, la iglesia fue restaurada, gracias a aportes de privados.
El Mercado o Recova de Humberstone se ubica al frente de la plaza. En su época de apogeo además de instalar puesto de venta de frutas y verduras, tenía varios negocios estables. Entre ellos el taller fotográfico de Paulo, la farmacia, la tienda y zapatería de Humberto Diomedi, la paquetería de Victoria Bustamante, más conocida como doña Tova.
Por el otro extremo se ubicó la fuente de soda y heladería Saavedra, la tienda de Blanca Varas, la libreRía de Armando Duarte, un taller de modas y la sombrería de Juan Blasdassano.
En sus momentos de esplendor, el acceso al Club Social estaba restringido para unos pocos. Sólo podían asistir los jefes, los empresarios y los empleados de la administración junto a sus familias.
En los salones del club social fueron frecuentes los bailes de gala. El encuentro tenía características muy particulares. Cada asistente recibía una tarjeta numerada: roja para los varones y blanca para las damas. Los números eran repartidos al azar, así que nadie sabía con quién iba a bailar.
En el salón existían dos filas de sillas. En cada extreno se ubicadan los varones y las damas. Al centro se situaba el maestro de ceremonias que portaba un bastón. Para iniciar el baile, había que golpear tres veces el suelo con la punta del bastón. Luego cada invitado buscaba su pareja para el baile.
El Teatro de Humberstone fue levatado con pino oregón. Aun existen, en la platea y los balcones, la mayoría de las butacas. En tanto que en la galería, sólo había bancas de madera.
Por este escenario pasaron compañías de operetas y zarzuelas, ademas de grupos itinerantes de teatro que presentaban sus obras de salitrera en salitrera.
La amplia sala también funcionó como cinematógrafo, en donde exihibieron filmes en blanco y negro, mudo y sonoro. Casi al final de la explotación salitrera, llegó el technicolor.
La pulpería es un edificio blanco con grandes portales. En su interior existieron grandes estantes y habitaciones en donde vendían desde una aguja hasta un terno de calidad. También el edificio tenía secciones de carnicería, panadería, perfumería y de abarrotes en general. Cuando la oficina se llamó La Palma funcionó el sistema fichas y vales. Desde que fue renombrado como Santiago Humberstone, el sistema fue el pago contado o descuento desde planilla.
La casa de administración o rancho de los empleados es una casona que aún existe y que fue restaurada en su fachada. La construcción es de pino oregón, de un solo piso y con un largo corredor con barandas.
Acá estaban las habitaciones de los empleados solteros. En su interior existía una biblioteca, sala de billar, salón de juegos y bar. Este es uno de los pocos edificios que fue levantado cuando la oficina se llamó La Pampa.
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A pesar de las diferentes épocas en que fueron construidas y habitadas, Humberstone, Santa Laura y Victoria tienen en común que las tres fueron catalogadas en su tiempo como «oficinas modelos» y que poseían la mejor tecnología en la industria del nitrato.
Las tres produjeron grandes expectativas en los trabajadores y las tres tuvieron un final lento y tortuoso.
Humberstone
Humberstone tuvo su predecesora, La Palma, que fue construida en 1862 por la Peruvian Nitrate Co. Diez años después fue levantada muy cerca de ahí, Santa Laura. Ambas simbolizaban lo mejor que existía a fines del siglo XIX. Sin embargo, sus vidas entrelazadas iban a separarse luego de la Primera Guerra Mundial. Después de pasar por manos de distintos propietarios, Humberstone fue declarado como improductivo y los dueños prefirieron cerrar la faena y despedir a sus dos mil empleados.
En 1934 fue adquirida por la Compañía Salitrera de Tarapacá, la que inició una remodelación total de la maestranza y la construcción de un nuevo campamento para obreros. La inversión fue gigantesca. En menos de diez meses fue levantado el rancho de empleados, un hotel, la nueva pulpería, mercado, iglesia, un pequeño hospital y una biblioteca. La mayoría de estas construcciones permanece en pie hasta la actualidad.
El cambio de nombre de La Palma a Santiago Humberstone ocurrió el 21 de mayo de 1934, cuando ejecutivos de la capital e inversionistas extranjeros llegaron hasta la oficina para asistir a un almuerzo privado en donde se oficializó la nueva denominación de la oficina.
Según el pampino Gerónimo Caballero, a la ceremonia no asistió el célebre industrial Santiago Humberstone, porque su complicado estado de salud no le permitía subir a la pampa. Dos años después fueron construidos el teatro y la piscina Olímpica.
Santa Laura
Mientras Humberstone hacía gala de su nuevo rostro. Santa Laura permanecía activa sin grandes problemas para sus empleados y trabajadores.
En 1960 se cierran las faenas por baja demanda de nitrato. Más de tres mil trabajadores y sus familias tuvieron que salir de los campamentos.
Ya a mediados de los años 50 Corfo analizó la mejor forma de desarmar las cientos de ex oficinas salitreras abandonadas en la zona norte.
El ocaso
Fue así como, luego de paralizado Humberstone, el empresario y ex pampino Isidoro Andía adquirió los bienes salitreros existentes en el cantón «Nebraska». Su intención era sacar dividendos con la madera y fierros oxidados, para así cubrir la inversión. Con ello viene el desmantelamiento progresivo de cinco salitreras que se prolonga por ocho años hasta que en 1970 el Estado declara Monumento Nacional a Santa Laura y Humberstone.
En 1985 Andía se declaró en quiebra y el Síndico toma el control de los bienes del empresario.
En medio de juicios y demandas, las oficinas comenzaron a sufrir el rigor del abandono y de saqueadores, ya que el Estado no podía habilitar vigilancia y los Andía no tenían cómo velar por toda la extensión.
Tal situación hizo que la opinión pública presionara por su cuidado, algo más que complejo, ya que si bien el suelo era del Fisco, las estructuras eran de privados.
Así las cosas, el 3 de diciembre de 1994 se da vida a la Corporación Museo del Salitre, entidad cuyo objetivo era preservar las antiguas estructuras. A su cruzada se sumaron además representantes de la Zona Franca, Universidad Arturo Prat, el Obispado de Iquique y agrupaciones sociales de pampinos.
Esa institución tiene actualmente a su cargo la conservación de las ex oficinas y busca que sean declaradas Patrimonio de la Humanidad.
Un recorrido por la pampa
El desierto de La Primera Región está plagado de los restos de oficinas salitreras que funcionaron entre el siglo XIX y XX. De algunas sólo quedan recuerdos fotográficos; otras persisten entre el fuerte sol y las inclemencias del tiempo.
Ramírez
La oficina Ramírez perteneció al Cantón de Huara. Estaba cerca de Huara y sus vecinas más próximas eran San José y Mapocho. Fue tasada por el gobierno de Perú en 75 mil soles de plata y perteneció a la Compañía de Salitres Liverpool, cuyo dueño era John Thomas North.
Ramírez tiene el triste hito de ser escenario de un fusilamiento obrero por parte de las tropas del coronel Robles. Esto ocurrió meses antes que se desatara la Revolución de 1891.
Unión
La oficina Unión pertenecía al Cantón de San Francisco. El gobierno del Perú la tasó en 8.700 soles. Durante su vida útil tuvo varios dueños. En 1875 fue de Flora de Díaz, 1882 Glavich y Stiepovicg, 1889 Sociedad Nacional La Unión, 1912 Marcos Cicarelli. En 1933 pasó a manos del gobierno chileno a través de la Cosach.
Sebastopol
La oficina Sebastopol perteneció al Cantón de Yungay y en ella se vivieron grandes cambios tecnológicos de producción. En 1853 aplican por primera vez el sistema de vapor directo para elaborar salitre y en 1856 se separa el yodo de las aguas madres. Ambos procedimientos los implanta Pedro Gamboni.
En 1908 Sebastopol perteneció al Cantón de La Noria y era de propiedad de la sociedad Hidalgo y Cía. Su producción era embarcada por Iquique.
Peña Chica
La oficina Peña Chica pertenecía al Cantón de la Peña. Está ubicada muy cerca de Humberstone. Fue tasada por el gobierno peruano en 385 mil soles. En 1910 su dueño era J. Matth Gildemeister. Su producción era embarcada por Iquique.
Primitiva
La oficina Primitiva pertenecía al Cantón de Negreiros. Fue propiedad de John Thomas North. Por un lapso breve su administrador fue Santiago Humberstone. Hacia 1910 perteneció a la Compañía de Salitres y Ferrocarril Agua Santa. Primitiva tuvo la fama de ser una de las más grandes y desarrollas en su tiempo, tanto que ella alojaron North, el famoso periodista británico William H. Russel, el dibujante Melton Prior y el presidente José Manuel Balmaceda.
Democracia
La oficina Democracia pertenecía al Cantón de Negreiros. En su mejor tiempo producía 1.500 quintales de salitre diarios con una ley del 96 por ciento. Inició sus faenas 1885 con 200 trabajadores que vivían en un caserío compuesto por 115 habitaciones. Consumía 3.000 pies cúbicos de agua al día en la elaboración del salitre. Su producción la embarcó por Caleta Buena. Los primeros dueños fueron Granja y Cía, pero en 1913 pasa a manos de la Compañía de Salitres y Ferrocarril Agua Santa.
Angela
La oficina Angela pertenecía al Cantón de Santa Catalina. Perteneció a la sociedad compuesta por Loayza y Abascal. Transportaba su producción por ferrocarril hasta el puerto de Piasagua. En su mejor época produjo 2.000 quintales diarios de salitre, con una ley del 96 por ciento. Esta oficina estaba cerca de Santa Catalina y era vecina de La Patria.
Como todo avance tecnológico, las ondas de la amplitud modulada llegaron paulatinamente a las oficinas salitreras de la Región de Tarapacá. En un principio el uso fue escuchar las transmisiones de radios que podían recibirse en la pampa. Luego, al ver el potencial de comunicación que tenía la radio, varias oficinas salitreras desarrollaron sus propios proyectos de radio difusión.
Acá algunos de ellos. La radiotelefonía no estuvo ajena a la vida pampina.
Así es. En la oficina Alianza existió la radio «Juan Bosco» que sólo transmitía unas cuantas horas diarias. Al terminar su programación habitual el locutor se despedía diciendo «Buenas noches, Chile; Buenas noches, América», a pesar que la estación apenas alcanzaba cubrir el perímetro de la salitrera.

La radio «León XII» transmitió desde la oficina Victoria. La emisora era mantenida por los padres Oblatos.
La radio ofrecía variada programación desde noticias locales, enlaces con Santiago, música ranchera y, obviamente, la transmisión de la misa dominical.
En 1936 llegó el primer receptor de radio a la oficina salitrera Santiago Humberstone.
Este dato lo manejamos de primera mano. Gerónimo Caballero, administrativo pampino, entregó su testimonio.
Una radio General Electric llegó en 1936 a la oficina. El receptor fue instalado en el despacho administrativo. Sintonizaban la radio «Nuevo Mundo» de Argentina.
Los administradores de la salitrera dispusieron nueve altavoces por todo el campamento para que el único receptor de radio fuese escuchado por toda la población.
Por la tarde una gran cantidad de familias concurrían hasta la plaza para estar al tanto de las noticias trasandinas.
En 1940 la administración adquirió los equipos y lanzó la difusora Humberstone. Para entonces varias familias en el campamento contaban con su propio receptor para escuchar las transmisiones locales que incluía noticias, avisos y música ranchera.

A pesar de las diferentes épocas en que fueron construidas y habitadas, Humberstone, Santa Laura y Victoria tienen en común que las tres fueron catalogadas en su tiempo como «oficinas modelos» y que poseían la mejor tecnología en la industria del nitrato.
Las tres produjeron grandes expectativas en los trabajadores y las tres tuvieron un final lento y tortuoso.
Humberstone
Humberstone tuvo su predecesora, La Palma, que fue construida en 1862 por la Peruvian Nitrate Co. Diez años después fue levantada muy cerca de ahí, Santa Laura. Ambas simbolizaban lo mejor que existía a fines del siglo XIX. Sin embargo, sus vidas entrelazadas iban a separarse luego de la Primera Guerra Mundial. Después de pasar por manos de distintos propietarios, Humberstone fue declarado como improductivo y los dueños prefirieron cerrar la faena y despedir a sus dos mil empleados.
En 1934 fue adquirida por la Compañía Salitrera de Tarapacá, la que inició una remodelación total de la maestranza y la construcción de un nuevo campamento para obreros. La inversión fue gigantesca. En menos de diez meses fue levantado el rancho de empleados, un hotel, la nueva pulpería, mercado, iglesia, un pequeño hospital y una biblioteca. La mayoría de estas construcciones permanece en pie hasta la actualidad.
El cambio de nombre de La Palma a Santiago Humberstone ocurrió el 21 de mayo de 1934, cuando ejecutivos de la capital e inversionistas extranjeros llegaron hasta la oficina para asistir a un almuerzo privado en donde se oficializó la nueva denominación de la oficina.
Según el pampino Gerónimo Caballero, a la ceremonia no asistió el célebre industrial Santiago Humberstone, porque su complicado estado de salud no le permitía subir a la pampa. Dos años después fueron construidos el teatro y la piscina Olímpica.
Santa Laura
Mientras Humberstone hacía gala de su nuevo rostro. Santa Laura permanecía activa sin grandes problemas para sus empleados y trabajadores.
En 1960 se cierran las faenas por baja demanda de nitrato. Más de tres mil trabajadores y sus familias tuvieron que salir de los campamentos.
Ya a mediados de los años 50 Corfo analizó la mejor forma de desarmar las cientos de ex oficinas salitreras abandonadas en la zona norte.
El ocaso
Fue así como, luego de paralizado Humberstone, el empresario y ex pampino Isidoro Andía adquirió los bienes salitreros existentes en el cantón «Nebraska». Su intención era sacar dividendos con la madera y fierros oxidados, para así cubrir la inversión. Con ello viene el desmantelamiento progresivo de cinco salitreras que se prolonga por ocho años hasta que en 1970 el Estado declara Monumento Nacional a Santa Laura y Humberstone.
En 1985 Andía se declaró en quiebra y el Síndico toma el control de los bienes del empresario.
En medio de juicios y demandas, las oficinas comenzaron a sufrir el rigor del abandono y de saqueadores, ya que el Estado no podía habilitar vigilancia y los Andía no tenían cómo velar por toda la extensión.
Tal situación hizo que la opinión pública presionara por su cuidado, algo más que complejo, ya que si bien el suelo era del Fisco, las estructuras eran de privados.
Así las cosas, el 3 de diciembre de 1994 se da vida a la Corporación Museo del Salitre, entidad cuyo objetivo era preservar las antiguas estructuras. A su cruzada se sumaron además representantes de la Zona Franca, Universidad Arturo Prat, el Obispado de Iquique y agrupaciones sociales de pampinos.
Esa institución tiene actualmente a su cargo la conservación de las ex oficinas y busca que sean declaradas Patrimonio de la Humanidad.
Un recorrido por la pampa
El desierto de La Primera Región está plagado de los restos de oficinas salitreras que funcionaron entre el siglo XIX y XX. De algunas sólo quedan recuerdos fotográficos; otras persisten entre el fuerte sol y las inclemencias del tiempo.
Ramírez
La oficina Ramírez perteneció al Cantón de Huara. Estaba cerca de Huara y sus vecinas más próximas eran San José y Mapocho. Fue tasada por el gobierno de Perú en 75 mil soles de plata y perteneció a la Compañía de Salitres Liverpool, cuyo dueño era John Thomas North.
Ramírez tiene el triste hito de ser escenario de un fusilamiento obrero por parte de las tropas del coronel Robles. Esto ocurrió meses antes que se desatara la Revolución de 1891.
Unión
La oficina Unión pertenecía al Cantón de San Francisco. El gobierno del Perú la tasó en 8.700 soles. Durante su vida útil tuvo varios dueños. En 1875 fue de Flora de Díaz, 1882 Glavich y Stiepovicg, 1889 Sociedad Nacional La Unión, 1912 Marcos Cicarelli. En 1933 pasó a manos del gobierno chileno a través de la Cosach.
Sebastopol
La oficina Sebastopol perteneció al Cantón de Yungay y en ella se vivieron grandes cambios tecnológicos de producción. En 1853 aplican por primera vez el sistema de vapor directo para elaborar salitre y en 1856 se separa el yodo de las aguas madres. Ambos procedimientos los implanta Pedro Gamboni.
En 1908 Sebastopol perteneció al Cantón de La Noria y era de propiedad de la sociedad Hidalgo y Cía. Su producción era embarcada por Iquique.
Peña Chica
La oficina Peña Chica pertenecía al Cantón de la Peña. Está ubicada muy cerca de Humberstone. Fue tasada por el gobierno peruano en 385 mil soles. En 1910 su dueño era J. Matth Gildemeister. Su producción era embarcada por Iquique.
Primitiva
La oficina Primitiva pertenecía al Cantón de Negreiros. Fue propiedad de John Thomas North. Por un lapso breve su administrador fue Santiago Humberstone. Hacia 1910 perteneció a la Compañía de Salitres y Ferrocarril Agua Santa. Primitiva tuvo la fama de ser una de las más grandes y desarrollas en su tiempo, tanto que ella alojaron North, el famoso periodista británico William H. Russel, el dibujante Melton Prior y el presidente José Manuel Balmaceda.
Democracia
La oficina Democracia pertenecía al Cantón de Negreiros. En su mejor tiempo producía 1.500 quintales de salitre diarios con una ley del 96 por ciento. Inició sus faenas 1885 con 200 trabajadores que vivían en un caserío compuesto por 115 habitaciones. Consumía 3.000 pies cúbicos de agua al día en la elaboración del salitre. Su producción la embarcó por Caleta Buena. Los primeros dueños fueron Granja y Cía, pero en 1913 pasa a manos de la Compañía de Salitres y Ferrocarril Agua Santa.
Angela
La oficina Angela pertenecía al Cantón de Santa Catalina. Perteneció a la sociedad compuesta por Loayza y Abascal. Transportaba su producción por ferrocarril hasta el puerto de Piasagua. En su mejor época produjo 2.000 quintales diarios de salitre, con una ley del 96 por ciento. Esta oficina estaba cerca de Santa Catalina y era vecina de La Patria.
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