La IA sin publicidad y el último refugio de la neutralidad: el libro en papel

Claude publicó un vídeo anunciando que no incluirán publicidad en sus modelos de inteligencia artificial. Seguirán centrados en lo esencial: seguir pensando.

Y es cierto. Casi todas las herramientas que nacen en internet acaban en el mismo punto: la publicidad lo invade todo, distorsiona la experiencia y, en este caso, pone en riesgo la neutralidad de las respuestas. Queremos que un modelo de IA piense y responda tras un análisis objetivo —o al menos lo más objetivo posible—, pero eso se vuelve imposible si aparecen

anuncios incrustados en la conversación.
Mientras reflexionaba sobre esto, me di cuenta de que aún existe un artefacto tecnológico que ha sabido preservar su esencia. Un espacio sin publicidad ni interrupciones, donde las ideas viven limpias, completas y sin distracciones: el libro. El libro en papel sigue siendo esa unidad firme de contenido indivisible, cuidada página a página. Y ojalá siga así. Los libros impresos son el último bastión del sentido común para comprender el mundo, aprender y desarrollar lo que pensamos.

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Redes sociales: del experimento fallido al agujero negro donde perdemos la atención

Hace unos días revisé el artículo “Redes sociales: un experimento fallido que deberíamos haber clausurado hace años”, publicado por Enrique Dans en su blog personal. No era la primera vez que escuchaba críticas a las plataformas sociales.

Dans sostiene que aquello que nació envuelto en la promesa de conectar personas se ha convertido en una maquinaria gigantesca de vigilancia, manipulación y ruido.

Y tiene sentido. Llevo tiempo sintiendo que las redes sociales —todas, sin excepción— han mutado en algo que no sé si quiero seguir teniendo tan cerca. Quizá el ejemplo más claro sea el formato Reels, omnipresente en cualquier plataforma que uno abra. Y, cuando me doy cuenta, llevo quince minutos desplazando el dedo hacia arriba sin recordar ni una sola cosa que he visto.

Empiezo a pensar en los Reels como un auténtico agujero negro del tiempo: lo absorben todo. Mi foco, mi intención, mis ganas de estar presente. Es una corriente continua de estímulos que no pesan, no duran y no aportan, pero que consumen más energía mental de la que parecen.

Lo inquietante es que esta dinámica encaja con lo que Dans denuncia: plataformas diseñadas no para informarnos ni conectarnos, sino para mantenernos atrapados en un flujo infinito de microcontenidos que no significan nada, pero que nos cuestan muchísimo: Tiempo, atención, claridad mental. Todo eso que, paradójicamente, hoy vale más que nunca.

Tal vez no estemos ante un simple problema de hábitos. Quizá, como apunta Dans, llevamos años atrapados en un experimento fallido que seguimos alimentando por inercia.

En 1998 Se Creó El Primer Cibercafé En Iquique

Pocos recuerdan que el primer ciber café que hubo en el puerto glorioso de Iquique, estaba ubicado en el segundo piso de una casa de Baquedano con Latorre. Fue a comienzos del año 1998. ¿Y saben cuánto costaba la hora de navegación?  3 mil pesos, tres Luquitas. Claro en negocio duró poquito y después el establecimiento fue ocupado por una financiera.

En 1998 Se Creó El Primer Cibercafé En Iquique Y La Hora De Navegación Contaba 3 Mil Pesos • El Sol De Iquique

La de compartir en Internet va más allá del botón Share

Napster marcó un hito al desarrollar una tecnología que puso en jaque a la industrial musical y a su modelo de distribución de contenido.

Este primer cambió derivó en la transformación de varias industrias y también se transformó en el pilar de crecimiento para varias empresas. El compartir o «share» se volvió la base de negocios como Facebook y Twitter.
También los canales de distribución de contenidos cambiaron y permitieron que los formatos establecidos de VHS, CD y todo formato analógico quedara desplazado por los datos, por la bajada de información desde la red y, más actualmente, con el streaming.
Una tercera derivada está ocurriendo ahora con la economía colaborativa que busca dar uno a bienes que de por sí se utilizan poco y que pueden ser rentabilizado en su tiempo de ocio, llámese Uber, Airbnb y también los servicios de repartido de comunidades y servicios como Globo o Rappi.
El primer paso lo dio Napster y ese paso está reseñado y también su evolución en un artículo publicado por Xataka. Adjunto en enlace.

Los enlaces no son para siempre

Hace pocos días recordamos el nacimiento de Internet y de su principal característica, el hipervínculo, es decir, la capacidad de enlazar páginas en una red de crecimiento exponencial.

El enlace es la herramienta básica de cualquier sitio web y su valor su centra en la capacidad de ofrecer más información de referencia a medida que ingresamos en eses enlaces.

Sin embargo, el valor principal del enlace o hipervínculo, también evidencia una vulnerabilidad: los enlaces no son para siempre, a veces esos enlaces desaparecen o quedan desactualizados.

ENLACES VIGENTES

Cuando administramos un sitio web es crucial mantener vigentes los enlaces que ofrecimos. Periódicamente debiéramos revisar si estos hipervínculos están activos, es decir, dirigen hacia la página que queremos referenciar

Ya sea porque el sitio web cambió su estructura o cambió de nombre, en más de una ocasión hemos encontrado que un enlace dirige hacia una página de error o simplemente al vacío virtual

No es aceptable que exista un enlace que envíe a la nada o a la fatídica página de error 404 (“acá nada hay”).

Revisa periódicamente tus enlaces, hace revisiones aleatorias y mantén un listado o registro con los enlaces externos que ofreces en tus artículos.

Poseer una base de datos con los enlaces externos que existen en tus páginas es una buena manera de administrar esta información.

Como experiencia personal, durante los últimos diez años he referenciado a diferentes sitios web y artículos, en algunos casos, los enlaces permaneces, en otros, el tiempo hizo su trabajo y las páginas ya no existen.

Ex posible que el sitio web que referenciaste esté activo, pero en algún momento actualizó su estructura y por lo tanto las direcciones variaron.

Y en este punto surge un segundo problema.

GUARDAR LA INFORMACION DE LOS ENLACES

Siempre existe la posibilidad que la información que referencia desaparezca de la web.

En este caso, siempre es mejor extraer esa información y almacenarla con algún programa o herramienta para captar notas o también para extraer pantallazos.

Onenote, Evernote, Google Keep, Pocket o Instapaper son alternativas para guardar la información en forma permanente.

Pero también recuerda que siempre los servicios web pueden desaparecer con la base de datos que con tanto cariño has creado

Por lo mismo, prefiere, respaldos en tu computador y en formatos que tienen mayor seguridad que permanecerán en el tiempo. Word de Microsoft, es lo más recomendable o tomar un pantallazo de la página web. Existen varios programas que funcionan con los navegadores web que prestan este servicio para copiar las páginas web en formatos JPG o PDF.

SIEMPRE RESPALDA

El mensaje es simple. Internet es amplio, pero cambia constantemente y los enlaces o páginas que están disponibles un día, puede que al siguiente ya no lo estén.

Por eso es importante tomar los resguardaros para guardar esa información que te interesa referenciar y ofrecer a tus usuarios en tu sitio web.

Un sitio web debe tener sus enlaces actualizados o, en su efecto, ofrecer un respaldo de los enlaces que ya desaparecieron en la web.

Derecho al olvido

Desde 2014, el Derecho al Olvido es un tema que ha sido recurrente y que está directamente asociado entre la capacidad que tenemos de acceder a información pública y también el derecho de las personas a cierto nivel de privacidad.
En el artículo de diario La Nación se explica cómo se conjuga el acceso a la información pública y a la información que las personas no desean que se sepan de ellas.