Muchas veces los problemas no crecen por falta de capacidades o recursos, sino por falta de decisión. Postergar una situación conocida rara vez la hace desaparecer; normalmente solo aumenta su costo y complejidad. Actuar a tiempo suele ser mucho más eficiente que reaccionar cuando la presión ya es inevitable.
Descubre más desde Nortino
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
