“MARAVILLA” PRIETO, CAMPEÓN SUDAMERICANO

“Iquique adquiere hoy patente de ciudad continental en el boxeo”. De esta forma, el reportero de La Estrella, Hernán Cortés Heredia, encabezó la información que daba cuenta de la efervescencia vivida el día en que el iquiqueño Eduardo “Maravilla” Prieto, disputaría el título sudamericano de los plumas. El 23 de abril de 1977 cientos de amantes del deporte y, en especial del boxeo, se agolparon en el Estadio Municipal para ver pelear a “Maravilla” con el campeón sudamericano Raúl Astorga. El contrincante llegó a Iquique diciendo que Prieto “quedaría tendido en la lona entre el quinto y el sexto round”. Sin embargo, la historia favorecía al iquiqueño, quien en sólo cinco meses antes se había coronado campeón de Chile al derrotar precisamente a Astorga, en la desaparecida Casa del Deportista. La importancia que adquirió el combate incluso traspasó las fronteras de Iquique, pues el ambiente vivido opacó el pleito que un día antes protagonizó Martín Vargas en el Teatro Caupolicán de Santiago. Televisión Nacional de Chile, incluso, grabó la pelea de Prieto y la transmitió para todo el país algunos días después en horario estelar. Una vez que se conoció el resultado, una verdadera avalancha de periodistas, fotógrafos y fanáticos se fue sobre el flamante campeón iquiqueño. Hasta el propio intendente de la época, Hernán Fuenzalida, subió al ring a felicitar a “Maravilla” Prieto y luego aseguró que merecía ser declarado Hijo Ilustre de Iquique. El título logrado por el púgil iquiqueño fue ampliamente difundido por los medios especializados y pasó a engrosar la selecta lista de hazañas deportivas en Iquique. La figura de Eduardo Prieto es reconocible por todos los iquiqueños. Su historia está llena de éxitos. Fue coronado campeón de Chile a los 16 años. “No debe haber apodo más galante y más apegado a la realidad, que llamar Maravilla a Eduardo Prieto. Los que lo vieron pelear dicen que sus manos y su cuerpo en movimiento era una verdadera metáfora sobre el ring. Una poesía abierta a los cuatros costados, cuya métrica se perdía en el mar y en el cerro. Con versos de fuerzas y de armonía a la vez. El respetable – el público- se extasiaba ante tanta belleza, con intensas jornadas de trabajo en los gimnasios y técnica de sobra”. Eduardo “Maravilla” Prieto fue la última gran estrella del boxeo iquiqueño de nivel mundial. Campeón nacional y sudamericano de la categoría pluma en 1976. Al año siguiente defendió con éxito su corona frente al rankeado mundial Juan Domingo Álvarez, logrando un empate estremecedor en la Casa del Deportista. A punto de pelear el título mundial con Danny “Coloradito” López en Estados Unidos, se le detectó una enfermedad congénita a la vista lo que apuró su retiro del ring en su mejor época. A nivel nacional el boxeo iquiqueño volvió a emerger con fuerza en la década del 90 de la mano de la familia Villarroel.