Norte Grande: Territorio de epopeyas


El Norte Grande, como territorio de epopeyas y de fatalismo, tierra de contrastes y sobre todo de colonización y de chilenización, despertó en los creadores, la conciencia de hallarse en un mundo nuevo, virgen, inexplorado y acaso por siempre dispuesto a situar sobre nuestro destino una veta de fatalismo, que tiene sus explicaciones y su plena razón de ser. 
Terremoos, maremotos, pestes, matanzas, incendios, crisis económicas, campos de concentración, fosas comunes, desaparecidos  y desaparecidas, han ayudado a que sobre nuestro imaginario social y cultural, siempre esté presente la existencia de un hecho, que nos pueda echar por la borda nuestros mejores sueños.
El patrimonio literario del Norte Grande se halla magistralmente condensado en una obra mayor que no ha logrado ser reeditada. Se trata de la “Guía de la Produccion Intelectual del Norte Grande”, de Mario Bahamonde, publicada por la Universidad de Chile, sede Antofagasta (1966). 
Esa obra habrá que actualizarla. 
Por su parte Yerko Moretic en su ensayo “El relato en la pampa salitrera” (1962) entrega una primera aproximación a la literatura surgida en la época del salitre.
La mayor expresión literaria se llevó a cabo durante e inspirado en el ciclo salitrero. Desde poemas fundacionales como “Las pampas salitreras”, de Clodomorio Castro, pasando por la novela “Tarapacá”, de Juan Zola, dan cuenta de una atiborrada y maciza producción literaria.
A fines del siglo pasado, novelas, cuentos, ensayo y crónicas, dieron extensa cuenta de una ciudad constantemente retratada por hombres y mujeres que, impactados por la crisis de los años 30, por el éxito de la pesca o de la Zona Franca, quieren dejar su manifiesto testimonio, tal como lo hicieran Castro y Zola a fines del siglo XIX y a comienzos del XX.