Humberstone tuvo su predecesora, La Palma, que fue construida en 1862 por la Peruvian Nitrate Co. Diez años después fue levantada muy cerca de ahí, Santa Laura. Ambas simbolizaban lo mejor que existía a fines del siglo XIX. Sin embargo, sus vidas entrelazadas iban a separarse luego de la Primera Guerra Mundial. Después de pasar por manos de distintos propietarios, Humberstone fue declarado como improductivo y los dueños prefirieron cerrar la faena y despedir a sus dos mil empleados.
En 1934 fue adquirida por la Compañía Salitrera de Tarapacá, la que inició una remodelación total de la maestranza y la construcción de un nuevo campamento para obreros. La inversión fue gigantesca. En menos de diez meses fue levantado el rancho de empleados, un hotel, la nueva pulpería, mercado, iglesia, un pequeño hospital y una biblioteca. La mayoría de estas construcciones permanece en pie hasta la actualidad.
El cambio de nombre de La Palma a Santiago Humberstone ocurrió el 21 de mayo de 1934, cuando ejecutivos de la capital e inversionistas extranjeros llegaron hasta la oficina para asistir a un almuerzo privado en donde se oficializó la nueva denominación de la oficina.
Según el pampino Gerónimo Caballero, a la ceremonia no asistió el célebre industrial Santiago Humberstone, porque su complicado estado de salud no le permitía subir a la pampa. Dos años después fueron construidos el teatro y la piscina Olímpica.

