La vida en la pampa

La vida en una oficina salitrera fue relativamente similar en todos los cantones del norte de Chile, durante el siglo XX. Los niveles sociales estaban muy marcados entre los trabajadores, empleados o administrativos y los jefes o personal de procedencia extranjera. HOMBRES-TRABAJANDOLos trabajadores vivían en habitaciones de madera o de calamina, sin agua potable o servicios higiénicos al interior de sus casas. El agua se sacaba de los pilones que existían en las calles cada cien metros aproximadamente. En tanto que el baño era literalmente cualquier sitio alejado del campamento. Después de la década del cuarenta la administración de las salitreras dispuso de servicios higiénicos para la clase obrera. Estos consistían en diez casetas que compartían un mismo pozo séptico. Hombres y mujeres estaban divididos por una muralla. En este mismo sector se encontraban los buques o habitaciones para solteros en donde el hacinamiento y la insalubridad eran factores comunes. Los muebles eran fabricados por los mismos obreros. El ejemplo más patente lo constituyeron las camas “patas de oso” que no eran otra cosa que cuatro tarros parafineros llenos de barro que soportaban una calamina que hacía de somier. Según el escritor pampino Juan Rubén Castro, presidente de la Corporación Hijos del Salitre, la dieta de los trabajadores era poco variada. En algunos casos, dependiendo de los recursos existentes, el desayuno consistía en carne, huevos y cebolla frita o harina tostada con sal. Un almuerzo promedio era cazuela de vacuno y porotos. De postre, huesillos con mote o limonada. Las “onces” o el “lonche” consistía en hallullas con mantequilla y té. En la noche se servían una sopa acompañada de fideos o carne estofada.