Por 20 años la Concertación no hizo sino debilitar el concepto mismo de “orden público”, expresión que a oídos de su gente suena a cavernaria opresión “del pueblo”. Todo acto de autoridad rigurosa se convirtió, en ese período, en tabú. En el colegio se deterioró la autoridad de profesores y directores, quienes quedaron a merced de un alumnado dotado de infinitos derechos; en la calle se acusó una y otra vez a la fuerza pública de “excesos”, tanto en tribunales como en la prensa, cada vez que encaró con decisión ataques incluso letales contra sus miembros; en el discurso de muchos se legitimó abierta o tácitamente a los “combatientes” con tal que dijeran representar una causa justa; en la justicia se trató con lenidad a asesinos políticos si acaso su background era “la lucha contra la dictadura”; en fin, siempre hubo razones para justificar la conducta antisocial haciendo de sus hechores víctimas inocentes “del sistema”.
Fernando Villegas : El motivo de los saqueos
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