Las antiguas farmacias que persisten en Iquique

Farmacia Playa Brava

Veinticuatro farmacias funcionan en Iquique, 22 pertenecen a grandes cadenas y sólo dos se mantienen independientes y, virtualmente, nadando contra la corriente.
La farmacia Playa Brava, ubicada en la avenida del mismo nombre y Arauco, emplazada en Vivar, son los dos locales herederos de las tradicionales Farmacias Cóndor, Bristol y Tarapacá.
Roberto Linetzky es químico farmacéutico y lleva 27 años en su negocio de avenida Playa Brava. Reconoce que en más de una ocasión ha sido tentado por las grandes cadenas de farmacias. Al principio quisieron comprarle su local y luego le ofrecieron que él usara una de las franquicias con la que la mayoría de las grandes farmacias funcionan a nivel nacional.
La primera vez que le ofrecieron vender, lo pensó por un largo tiempo. Recién estaban llegando las cadenas farmacéuticas. Pero sacó cuentas. El local que ocupa es de su propiedad y a pesar de todo cuenta con una clientela fiel. Al final decidió nadar contra la corriente y aún sigue en el negocio.
Sostiene que ha logrado seguir adelante gracias a la atención personalizada y a la ubicación de su farmacia. Estudiantes universitarios son su fuerte. También existe un gran lazo de amistad. “Por esta farmacia han pasado dos generaciones de clientes. Es emocionante ver que los niños de ayer, ahora vienen con su hijos a comprar remedios”.
La segundo razón, y la más poderosa, son los precios. Los remedios genéricos tienen el mismo componente químico y efectos, pero su precio es ostensiblemente más barato.
En este punto marca la diferencia con las grandes cadenas. Explica que la forma de operar de los grandes conglomerados en con “mix de precios”. Algunos son baratos, pero otros tienen un margen de ganancia altísimo. “La mezcla de precios altos y bajos marcan las utilidades de las farmacias”.
Su sistema es diferente. “Todos los precios tienen un margen de ganancia normal. Por eso la gente a veces se sorprende porqué es tan barato. Yo les digo que es el precio normal y nada más”.
Los cambios también afectan en la manera que surte el negocios. Antes la presencia de visitadores médicos era constante. Llegaban más de veinte. Ahora sólo lo visitan representantes de un par de laboratorios. La mayoría de sus pedidos los realiza a través de una distribuidora mayorista que ofrece sus servicios tanto a las farmacias independientes como a las grandes cadenas.
Linetzky tiene su negocio consolidado y su temor por las grandes cadenas se ha reducido. En los últimos años se han instalado cerca de su barrio, pero a pesar de todo la gente sigue prefiriéndolo a él.

Productos que se siguen utilizando

En una farmacia encuentra desde un paracetamol hasta comida para perro. La idea es que en el local se pueda encontrar de todo. Sin embargo, esa percepción puede estar equivocada.
Roberto Linetzky, de la farmacia Playa Brava, explica que llegan clientes preguntando por remedios antiguos como povidona yodada, sobrecitos de zinc y bicarbonato. Tubos de ensayos y pipetas son productos que también se encuentran en las farmacias independientes y los cuales han sido paulatinamente dejados de lado por las cadenas.
Este es otro punto con que se pueden defender del avance de las cadenas. “Ya lo pensé una vez y decidí seguir adelante como independiente hasta que el negocio sea rentable”.
Agregó que “cuando me ofrecieron la franquicia, tenía que remodelar el negocio, establecer un nuevos software de contabilidad y cubrir un stock grande de productos. En total eran 40 millones de pesos que tenía que poner de mi bolsillo para ocupar la marca de una empresa de afuera”.
En farmacia Arauco de calle Vivar declinaron entregar información sobre su negocios.