El miércoles en la mañana, antes de viajar a Antofagasta, me di una vuelta por La Moneda. Había un festín para los turistas. Llegué justo para el cambio de guardia. No era el único. Harto gringo cincuentón sacando fotos de este país exótico.
Hace unos diez años, un compañero gringo de intercambio en la universidad no podía creer que era posible pasar al lado de la casa de gobierno, tocar sus murallas y que el servicio secreto no se escandalizara por ello. En ese tiempo aún no se habría las puertas de La Moneda.
Interesante lo del cambio de guardia… Otra primera vez.
Pero más interesante estuvo la exposición fotográfica que estaba en la plaza. Una de las paneles tenía a La Moneda destruida después del golpe. La imagen estaba ubicada de tal manera que uno miraba la foto y al fondo estaba La Moneda.
Habían otras fotos que llamaron la atención. Habían varias retratos de escritores y músicos. Pero todos eran como muy pretenciosos. El unico que «copie» fue el de Neruda. Aparecía sentado en un boliche con los brazos abiertos, riendo, hablando con alguien. Se vía Vivo.
Habían otros retratdos de José Donoso, de Arrau, hasta de Lemebel, pero todos eran posados.
Una lata.
También estaban estos pacos. Onda turista igual que yo.
No era el único.

