Incertidumbre en los asesinatos sin resolver

A pesar que los crímenes de Ivania Barraza, Ilia Urrutia y Ximena Eissman fueron perpetrados en circunstancias completamente distintas, poseen un factor común. Ninguno tiene culpables.

La niña de ocho años Ivania Barraza desapareció cerca de su hogar el domingo 10 de agosto en Pozo Almonte. Su cuerpo fue encontrado cuatro días después en las inmediaciones del cementerio de la localidad.

El caso lo tomó el fiscal regional Claudio Roe quien luego de varios días ordenó la detención del tío de la víctima, M.O.C., quien es investigado por el Ministerio Público como el autor material del asesinato. Desde un comienzo el imputado ha negado su participación. Afirmó que debió confesar debido a que fue sometido a presiones ilegítimas por detectives. El detenido se desempeñaba en oficios temporales y vivía en la población Buen Retiro, justo en el trayecto por donde se perdió la pequeña. Aunque no tenía antecedentes por delitos similares, el 2001 fue despedido de la municipalidad de Pozo Almonte debido a que cuando se desempeñaba como rondín llamaba a una línea 700 de contenido erótico acumulando una deuda de 160 mil pesos, por lo que fue apodado como “El 700”.

El 15 de diciembre y luego de tres meses de detención, fue dejado en libertad en único imputado porque no se comprobaron los antecedentes sobre la participación en el crimen, pero la libertad duró sólo diez días, pues los ministros de la Corte de Apelaciones de Iquique decretaron una orden de arresto contra M.O.C., revocando así la resolución de la magistrada Loreto León.

El Fiscal Regional Claudio Roe, indicó que el plazo para investigar finaliza el 7 de septiembre y existe la posibilidad que la acusación formal se realice antes de esta fecha. Todo depende de las diligencias que encomendó al Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones de Santiago y que corresponden informes periciales químicos que buscan determinar la participar de M.O.C. En la violación y asesinato de Ivania. Estas pericias son tendientes “a establecer las circunstancia que permitan aclarar el hecho”.

También durante 2004 se han tomado varias declaraciones a vecinos de Pozo Almonte que buscan corroborar antecedentes que están establecidos en la investigación.

Agrega que durante este tiempo “no hemos recibido o logrado establecer circunstancias que modifiquen la línea investigativa de la Fiscalía”.

ILIA

Más complicado es el caso de Ilia Urrutia, de 74 años, quien despareció el 18 de abril de 2001 cuando salió de su casa a pagar la cuenta del telefono. Ella era comerciante y tenia el local “Casa Util”, ubicado en la población Nueva Victoria. Hasta el momento permanece desaparecida.

El año pasado a fines de octubre encontraron en un basural cercana al ex rancho de La Ponderosa en Alto Hospicio un sobre que contenía documentos pertenecientes a Ilia Urrutia Quinteros. Las especies fueron encontradas por Ivan Arce, padre de Katherine Arce Rivera, una de las víctimas de Julio Pérez Silva.

El caso lo tiene el ministro Hernán Sánchez Marré, quien mantiene sobreseído temporalmente la investigación por falta de antecedentes. La investigación estableció que el día que desapareció la comerciante, el 18 de abril del 2001, Pérez Silva se encontraba trabajando en faenas de instalación de las torres de alta tensión.

Ese día la comerciante Ilia Urrutia salió temprano de su casa para pagar cuentas en el centro. Nuna regresó a su hogar.

Para Olivia Cid esta situación es indicación que Julio Pérez está involucrado en el caso a pesar que lo ha negado.

En estos momentos Olivia Cid tiene como objetivo lograrque el ministro inicie la búsqueda de su hermana Ilia Urrutia en Pisagua en Tarapacá. Esto debido a que en las declaraciones Julio Pérez Silva, el sicópata de Alto Hospicio, visitó en varios oportunidades estos lugares de la misma manera como recorría la pampa junto a su conviviente Nancy Boero. Olivia Cid estima que el modo de operar de Pérez Silva se pueden aplicar también en las visitas que realizó en la comuna de Huara.

Recuerdan

A Ximena

Eissmann

Ya son casi ocho años que el cuerpo de la joven Ximena Eissmann fue encontrado el 26 de junio de 1996 en Playa Palo Buque. Durante los últimos dos años el caso ha estado cerrado en el Tercer Juzgado del Crimen por falta de antecedentes que determinen responsables del asesinato.

De acuerdo a los antecedentes que se filtraron de la investigación la estudiante presentaba golpes en la cabeza y heridas en sus manos. El cuerpo estaba de espaldas, con la cabeza hacia el sur y fue dejado sobre unas rocas, a la orilla de la playa.

Los padres de Ximena, Mirtha González y Fernando Eissmann, insisten en dos posibles direcciones de investigación. La primera involucraría a un empresario iquiqueño y la segunda indicaría la acción de la mejor amiga de la estudiante. Durante unos meses se pensó que Julio Pérez Silva, el sicópata de Alto Hospicio, sería el asesino de la joven. Pero se determinó que en esa fecha no estaba en la zona.

Pero el caso de Ximena Eissman no es el único asesinato sin esclarecer en Iquique. Se agrega el crimen del joven José Cayo cuyo cuerpo fue encontrado la noche del 20 de junio de 1999 en un basural del Cerro Dragón. Sus restos fueron encontrados por un grupo de Teatro que realizaba un paseo por el lugar.

El caso también permanece cerrado por falta de antecedentes.

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El cuerpo de Ivania Barraza fue encontrado el catorce de agosto del año pasado cerca del cementerio de Pozo Almonte.

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Ilia Urrutia despareció el 18 de abril de 2001 cuando fue al centro de Iquique.

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El caso de Ximena Eissmann permenece cerrado por falta de nuevos antecedentes.

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