Centros de atención para el menor

En Iquique existen varios centros especializados en la recuperación de menores que han sido vulnerados en sus derechos ya sea maltrato físico, abuso o porque atraviesan por problemas sicológicos.

Claudio Barraza es sicólogo y director del Centro Comunitario de Salud Mental para la infancia y la adolescencia. En este organismo ven casos de depresión, drogadicción y violencia contra los menores.

Al centro llegan niños y jóvenes con trastornos sicológicos menores o severos. Parte de ellos se deben a secuelas que genera el maltrato o abuso sexual. En total el centro ha atendido a 1.500 personas desde su nacimiento hace más de un año.

La manera en que ayudan al menor afectado es en forma multidisciplinaria con la participación de sicólogos, psiquiatras y asistentes sociales. La forma en que trabajan incluye la relación directa con la red social que envuelve al menor agredido.

«A veces al centro llegan niños con algún desorden sicológico que debe tratarse y luego del transcurso del tratamiento se da cuenta que el origen del problema está en el maltrato», afirma el profesional.

RAZONES

No existe una sola razón porque un adulto maltrate a un niño. Algunas causas radicarían en las condiciones de pobreza o privación de las necesidades primordiales

Sostiene que la sociedad en sí se ha vuelto violenta. Maltrato implica tener una cuota de poder que es utilizada en desmedro de las personas más débiles, y en este caso, los niños.

También afirma que la violencia se mantiene o se reproduce dentro de la familia y es por ello que el trabajo radica en la interacción con el niño y su entorno.

Para reparar el daño sicológico se hace a través del reestablecimiento de las potencialidades del niño, como también fortalecer su mirada hacia sí mismo.

También la solución está en reparar las relaciones familiares que pudieron ser rota con el episodio de maltrato. La idea es que el menor vuelva al núcleo familiar y retome su vida. Por eso es importante analizar la red social que envuelve al menor para lograr fortalecerla y evitar una nueva crisis.

También reconoce la importancia del trabajo que desarrolla el centro con los establecimientos educaciones de la zona. El 98 por ciento de los niños están escolarizados. «Usualmente los colegios están asociados al lugar donde los niños viven. Es por eso que trabajar con los colegios implica relaciones con el lugar de residencia de los niños y así se puede llegar más fácilmente a las familias».

De esta manera el colegio o jardín infantil es una buena alternativa para conocer el caso de maltrato.

CEPIJ

En junio de 2003 comenzó a funcionar la oficina local del Centro de Protección Infanto-Juvenil (Cepij), perteneciente a la Corporación Opción, bajo la supervisión técnica y financiera del Servicio Nacional de Menores, Sename.

Sandra Flores, directora del centro, manifestó que se atienden niñas, niños y jóvenes que vieron vulnerados sus derechos, víctimas de abuso sexual y maltrato físico grave.

La Corporación Opción es una entidad privada sin fines de lucro y colaboradora del Sename que hasta el momento ha atendido 62 casos, de los cuales 40 corresponde a abuso sexual y 22 a violación. Actualmente están trabajando con 52 menores. Los diez restantes fueron dados de alta, pero continúan siendo monitoreados por el centro.

En estos momentos están atendiendo a menores de Iquique, Alto Hospicio, Pachica y Pozo Almonte.

Hasta el momento ellos no han tratado maltrato físico grave que significa un menor que tenga heridas que tarden en sanarse más de 30 días. Sus casos están relacionados con abuso sexual y violación. El 26 por ciento son varones y el 74 son niñas. Las edad oscila entre los ocho y doce años.

Además de la reparación sicológica y de la red social del menor, este centro se encarga de realizar los informes que solicita la fiscalía local en varios casos que actualmente se llevan adelante. Uno ellos involucra el abuso sexual que realizó un conductor de bus escolar a uno de sus pasajeros.

Sin importar las condiciones en que llegue el menor y en la situación que se encuentre, el tratamiento radica principalmente en terminar con los síntomas del abuso y reconstruir sus lazos afectivos con los adultos. Parte del tratamiento también implica valorizar sus recursos afectivos familiares y el nivel del daño que posee. Con esos antecedentes se establecen objetivos a cumplir en un plazo determinado donde se evalúa su estado.

Basilio Flores, sicólogo del Centro, sostiene que el caso mas complicado siempre considera al agresor como un familiar de la víctima, especialmente debido a que la denuncia del caso produce un quiebre entre la familia. «Surgen alianzas donde ocurren varias etapas desde obligar al niño a que se retracte a no hablar el tema».

Julio Volenski, siquiatra: “La agresión de un familiar es el que más daña”

De acuerdo a las estadísticas entregadas por Sename y el Ministerio de Justicia, en la mayoría de los casos, el maltrato infantil en cualquiera de sus manifestaciones ocurre al interior de los hogares de las víctimas. Sobre este tema el siquiatra Julio Volenski sostiene que «el maltrato ejecutado por un familiar es el que más daña a nivel sicológico».
También afirma que la concientización sobre el maltrato en Iquique ha avanzado. «Las instituciones relacionadas con la educación y de salud van difundiendo el tema».
Desde el punto de vista de la siquiatría infantil, el maltrato es cualquier acción voluntaria o involuntaria por acto o por omisión que redunda en una alteración del desarrollo del menor. El maltrato puede ser físico, sexual y síquico o emocional. También se incluye el maltrato por descuido o negligencia.

REPERCUSIONES

De acuerdo a la opinión del especialista, siempre el maltrato trae consigo algún tipo de repercusión. «Pueden no verse en forma inmediata, incluso pueden aparecer en el mediano o largo plazo».
Las repercusiones se ven en todo ámbito, que incluye la estructura sicológica, el comportamiento, las relaciones interpersonales, su rendimiento escolar e inclusive se pueden encontrar manifestaciones neurobiológicas. «Está comprobado que el cerebro de un niño sometido a maltrato severo, cambia en su desarrollo».
Es categórico en afirmar que siempre hay consecuencias. Sin embargo, la magnitud del daño es variable. No siempre la magnitud del daño es equivalente al grado de maltrato. «Hay que incorporar el tema de la susceptibilidad individual». Esto quiere decir que un mismo tipo de maltrato puede dañar mucho a un niño y a otro, menos.
Las repercusiones también varían cuando se incorporan a la ecuación otros elementos como la familia. «El niño que tenga una red de apoyo familiar, escolar y comunitaria sólida, será un niño menos afectado».
«Un tercer elemento es el concepto de resiliencia. A veces las circunstancias adversas que se viven en la infancia, dentro de ellas puede estar el maltrato, pueden que no dañen, sino que fortalezca a la persona. De tal manera desarrollar capacidades que le permitan enfrentar nuevas adversidades estando en mejor pie, con mayores competencias para el enfrentamiento de la vida».
Agrega que «hay que ser cuidadoso con esto porque alguien podría decir que las agresiones no son malas. Siempre trae repercusiones. El hecho que alguien desarrolle resiliencia, no quita la gravedad al maltrato».

ABORDAJE

Todo caso de maltrato requiere un abordaje profesional, «pero no necesariamente de una terapia con siquiatra».
También sostiene que los casos de maltratos van asociados con otros problemas económicos y sociales. A veces están incluidos los factores de alcohol o drogas en el perfil del victimario o la falta de recursos económico o disfunciones en lo afectivo.
Sobre las posibles repercusiones que tendrá un menor abusado en su vida adulta, afirma que si existe un diagnostico y tratamiento oportuno, «los efectos se minimizan y puede llevar una vida normal, salvo casos graves con maltrato crónico».
También recomienda a los padres enseñar a los niños y niñas a diferenciar las señas de afecto con las de abuso sexual. «Tienen que saber lo que es legítimo. El niño puede ser educado sin que eso signifique que tenga miedo a sus familiares o profesores. Debe saber qué manifestaciones de afecto puede recibir y cuales deben contar a sus padres en forma inmediata».

FACTORES COMUNES

De la misma manera como es posible establecer las consecuencias directas del maltrato, también es posible conocer algunos signos que indican cuando el menor está sufriendo algún tipo de maltrato y aún no es conocido el problema.
«Estos signos no son indicadores absolutos, pero si se consideran factores comunes en el comportamiento que nos mueven a pensar en esa posibilidad».
Lo principal es que la conducta del niño o niña cambia repentinamente. «Se vuelve retraído empieza a temerle a algunas circunstancias, en particular en situaciones relacionada con el victimario».
Agrega también la facilidad con que llora. Baja su nivel escolar y su comportamiento en la casa.
Respecto a las señas físicas, «los médicos, en particular en los servicios de urgencia deben estar atentos a los niños que llegan con algún golpe. Hemos visto niños con la mano marcada en la cara o en otra parte de su cuerpo».
Respecto al victimario hay que reconocerlo como una persona con alteración importante de su personalidad que necesita ayuda. Respecto al perfil del abusador, indica que no es posible reconocerlo a primera vista. «No se puede ver. No existe un patrón definido o rasgos específicos de personalidad que pueden señalarlo».

Julio Volenski, siquiatra: "La agresión de un familiar es el que más daña"

De acuerdo a las estadísticas entregadas por Sename y el Ministerio de Justicia, en la mayoría de los casos, el maltrato infantil en cualquiera de sus manifestaciones ocurre al interior de los hogares de las víctimas. Sobre este tema el siquiatra Julio Volenski sostiene que «el maltrato ejecutado por un familiar es el que más daña a nivel sicológico».

También afirma que la concientización sobre el maltrato en Iquique ha avanzado. «Las instituciones relacionadas con la educación y de salud van difundiendo el tema».

Desde el punto de vista de la siquiatría infantil, el maltrato es cualquier acción voluntaria o involuntaria por acto o por omisión que redunda en una alteración del desarrollo del menor. El maltrato puede ser físico, sexual y síquico o emocional. También se incluye el maltrato por descuido o negligencia.

REPERCUSIONES

De acuerdo a la opinión del especialista, siempre el maltrato trae consigo algún tipo de repercusión. «Pueden no verse en forma inmediata, incluso pueden aparecer en el mediano o largo plazo».

Las repercusiones se ven en todo ámbito, que incluye la estructura sicológica, el comportamiento, las relaciones interpersonales, su rendimiento escolar e inclusive se pueden encontrar manifestaciones neurobiológicas. «Está comprobado que el cerebro de un niño sometido a maltrato severo, cambia en su desarrollo».

Es categórico en afirmar que siempre hay consecuencias. Sin embargo, la magnitud del daño es variable. No siempre la magnitud del daño es equivalente al grado de maltrato. «Hay que incorporar el tema de la susceptibilidad individual». Esto quiere decir que un mismo tipo de maltrato puede dañar mucho a un niño y a otro, menos.

Las repercusiones también varían cuando se incorporan a la ecuación otros elementos como la familia. «El niño que tenga una red de apoyo familiar, escolar y comunitaria sólida, será un niño menos afectado».

«Un tercer elemento es el concepto de resiliencia. A veces las circunstancias adversas que se viven en la infancia, dentro de ellas puede estar el maltrato, pueden que no dañen, sino que fortalezca a la persona. De tal manera desarrollar capacidades que le permitan enfrentar nuevas adversidades estando en mejor pie, con mayores competencias para el enfrentamiento de la vida».

Agrega que «hay que ser cuidadoso con esto porque alguien podría decir que las agresiones no son malas. Siempre trae repercusiones. El hecho que alguien desarrolle resiliencia, no quita la gravedad al maltrato».

ABORDAJE

Todo caso de maltrato requiere un abordaje profesional, «pero no necesariamente de una terapia con siquiatra».

También sostiene que los casos de maltratos van asociados con otros problemas económicos y sociales. A veces están incluidos los factores de alcohol o drogas en el perfil del victimario o la falta de recursos económico o disfunciones en lo afectivo.

Sobre las posibles repercusiones que tendrá un menor abusado en su vida adulta, afirma que si existe un diagnostico y tratamiento oportuno, «los efectos se minimizan y puede llevar una vida normal, salvo casos graves con maltrato crónico».

También recomienda a los padres enseñar a los niños y niñas a diferenciar las señas de afecto con las de abuso sexual. «Tienen que saber lo que es legítimo. El niño puede ser educado sin que eso signifique que tenga miedo a sus familiares o profesores. Debe saber qué manifestaciones de afecto puede recibir y cuales deben contar a sus padres en forma inmediata».

FACTORES COMUNES

De la misma manera como es posible establecer las consecuencias directas del maltrato, también es posible conocer algunos signos que indican cuando el menor está sufriendo algún tipo de maltrato y aún no es conocido el problema.

«Estos signos no son indicadores absolutos, pero si se consideran factores comunes en el comportamiento que nos mueven a pensar en esa posibilidad».

Lo principal es que la conducta del niño o niña cambia repentinamente. «Se vuelve retraído empieza a temerle a algunas circunstancias, en particular en situaciones relacionada con el victimario».

Agrega también la facilidad con que llora. Baja su nivel escolar y su comportamiento en la casa.

Respecto a las señas físicas, «los médicos, en particular en los servicios de urgencia deben estar atentos a los niños que llegan con algún golpe. Hemos visto niños con la mano marcada en la cara o en otra parte de su cuerpo».

Respecto al victimario hay que reconocerlo como una persona con alteración importante de su personalidad que necesita ayuda. Respecto al perfil del abusador, indica que no es posible reconocerlo a primera vista. «No se puede ver. No existe un patrón definido o rasgos específicos de personalidad que pueden señalarlo».

Jardines infantiles: La primera línea de defensa

Los jardines infantiles y salas cuna son la primera línea de defensa con que la red de protección social que existe en el país puede conocer la ocurrencia de maltrato infantil.

La educadora de párvulos es el primer adulto que puede reconocer signos físicos o cambios en el comportamiento en el menor que podrían indicar la posibilidad de maltrato.

Para Layleen González, directora regional de Integra, en ocasiones la madre no quiere reconocer que su hijo fue maltratado «porque el agresor es quien trae el sustento económico a la casa».

Ante esta posibilidad existen profesionales que pueden orientar sobre el tema y derivar la investigación hacia el Sename.

También afirma que el maltrato infantil es una realidad que atraviesa todos los estratos sociales. «Tampoco es una característica que ocurre en los países en vías de desarrollo. Hay casos graves como la pornografía infantil en Europa. Ocurre en todo el mundo».

También señala que el maltrato infantil no es una característica contemporánea de la sociedad chilena en particular, sino que está presente a través de toda la historia de la humanidad, «porque la posición de la infancia siempre ha estado en un segundo plano».

«En Chile, el hecho de ser niño implica estar en una posición de desmejoría en relación con el resto de las personas».

La fundación Integra está trabajando para terminar con esta situación Su trabajo va desde mejorar la calidad de vida de los niños que está en los dos quintiles inferiores de pobreza, según la Encuesta Casen, y entregar a los padres pautas de educación para que sepan cómo solucionar los problemas en la crianza de los hijos.

Una parte importante de este trabajo significa ayudar al niño que está siendo víctima de maltrato y abuso.

De acuerdo a la experiencia en los casos, un niño maltratado puede seguir con su vida adelante si existe un adulto de referencia que lo guíe. «Puede ser un pariente o una persona cercana, incluso su vecino».

Si luego del episodio de maltrata, hay que rehacer las conexiones familaires, una buena manera de rehacer esos lazos están en que el adulto juegue con el menor.

TRABAJO

En la Primera Región Integra posee 30 jardines infantiles que implica una atención a 2.800 en edad parvularia.

Durante el 2003 y en los próximos meses Integra desarrollarán varios talleres para capacitar sus educadoras, auxiliares y personas que trabajan directamente con los niños para conocer la temática del maltrato infantil.

Esta capacitación implica la entrega de concepto y terminar con algunas ideas prejuiciosas que dañan a los niños. «Los prejuicios normales radican en que muchos adultos creen que los niños mienten en el tema del abuso o que manipulan a las personas. Los adultos establecen a los niños características que son aplicadas a personas mayores».

Al igual que otras instituciones sociales, el deber del funcionario de Integra en dar a conocer el caso a Sename. «Nuestro rol es acoger al niño y preguntar qué es lo que está ocurriendo».

Las educadoras de Integra han detectado maltrato y abuso en niños que asisten a los jardines. Eso sí, no se han registrado casos en que el agresor se encuentra al interior del recinto. «Pero si ocurre estamos en condiciones de realizar las medidas necesarias para velar por la reparación del daño en el niño. Lo primero que haríamos sería separa a las personas de sus funciones habituales».

El rol de Junji

Otra institución que se encuentra en la primera línea para detectar casos de maltrato infantil en la Junta Nacional de Jardines Infantiles. Este organismo tiene como función administrar y fiscalizar el funcionamiento de los parvularios que existen en la región.

Cualquier irregularidad o denuncia que desee realizar el usuario del sistema recae en el jefe de la unidad de atención de Junji, Luis Morales.

Durante el 2003 se registraron 21 denuncias relacionadas con problemas administrativos que afectaron al niño. Sólo tres están relacionadas con maltratos «y fueron solucionados con satisfacción de la parte afectada».

También hubo dos reclamos en jardines particulares

Estas cifras contrastan con la cantidad de jardines que administra Junji en la Primera Región. En total con 72 establecimientos que atienden a 6.400 niños.

Sostiene que el control que hace Junji genera que los padres prefieran los jardines que están bajo la fiscalización del organismo. «Es una especie de sello de calidad que implica buenas condiciones de espacio, personal capacitado y que cumpla con las normas para no vulnerar los derechos de los niños».

Junji también tiene la responsabilidad de empadronar a los jardines particulares que ofrecen sus servicios. En la región controlan a 29. Sin embargo, reconoce que la cifra de jardines no empadronados es mayor.

Casos brutales

Solo una mínima parte de los casos por maltrato o abuso infantil llegan ante las autoridades correspondientes. Aún menos son lo que se dan a conocer a través de los medios de comunicación. Uno de los más impactantes ocurrió a mediados de septiembre de 2003 cuando un padre embriagó a su hijo de un año y seis meses como una manera de presionar a su ex conviviente para que regresará con él. Esta agresión ocurrió en el sector de Laguna Verde. La madre caminaba junto a su hijo cuando el padre apareció de pronto y se lo arrebató. La madre luego de varios minutos fue en búsqueda del menor. Lo encontraron en una casa cercana evidenciando los efectos del alcohol. El niñito fue atendido en el hospital. El padre se dio a la fuga.

DENUNCIA

El 18 de agosto de 2002 una niñita fue agredida por su madre en el rostro y erosiones en la rodilla izquierda. El caso lo denunció su propio padre.

De inmediato la trasladó hasta el hospital donde además los médicos le constataron una equimosis de segundo grado.

Con esos antecedentes el padre presentó la denuncia y acusó a la madre de la niña de ser la agresora.

GOLPEARON A BEBE

A las 5 de la mañana del 5 de marzo del 2002 carabineros encontró en el patio de una vivienda en Laguna Verde a un bebé de cuatro meses de vida. El menor estaba en el suelo y tenía signos de haber sido golpeado. Los padres estaban en un dormitorio y estaban en estado de ebriedad.

Los carabineros llegaron gracias a la denuncia de los vecinos. Esa semana dos pequeños de seis y un año de edad permanecieron encerrados con llave durante 16 horas en una casa de la avenida Héroes de La Concepción.

Su padre fue detenido por carabineros mientras que la madre está prófuga.

NIÑA MALTRATADA

El viernes 6 de abril de 2001 se registró un horrendo caso en la Villa Frei de Alto Hospicio cuando carabineros descubrieron a una niñita de tres años que llevaba más de cuatro horas abandonada en el patio de su casa y estaba rodeada de basura. Incluso se constató que la menor intentó comer desechos. En el hospital le fue detectada pediculosis, contusión en los brazos y un estado viral respiratorio complicado.

Se detectó que la madrastra dejaba la casa a las 9 de la mañana y regresaba a las 19 horas. A veces visitaba a su conviviente, el padre de la menor, que cumplía condena en la cárcel de Iquique.

Las preocupantes cifras internacionales

En 1990 Chile ratificó la Convención de Derechos del Niño y, este año 2003, firmó el «Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en pornografía», de la ONU. Es decir, el primer documento significa que Chile acepta al niño como sujeto de derecho, lo que implica que tiene la obligación de adoptar medidas legales, administrativas y financieras que aseguren el bienestar del menor.

El segundo, fomenta la cooperación entre los estados para la prevención y persecución penal de conductas que vulneran los derechos de la población infanto juvenil. También incluye aspectos tendientes a realizar adecuaciones legislativas en el tema, mejorar los procedimientos administrativos y judiciales, implementar programas y proyectos sociales en las áreas de sensibilización, prevención y reparación de la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes.

El panorama es más inquietante radica en la cifra que aporta la Unicef: el 73,6 por ciento de los niños chilenos sufrió en el 2000 alguna violencia de sus padres.

En febrero de 2002 el mismo organismo indicó que un tercio de los niños chilenos vive en la pobreza y sufre la ausencia de derechos básicos, tales como el acceso a la educación y la salud, según el informe publicado por el Comité de los Derechos del Niño de la ONU.

El maltrato infantil alcanza cifras inquietantes, según las estadísticas del Servicio Nacional de Menores. Hay constancia de que durante el último año 19 mil niños sufrieron alguna agresión, incluso en muchos casos abusos sexuales. Según las autoridades del mismo organismo, en la práctica sólo se denuncia uno de cada siete casos. Esto lleva a concluir que la cifra sobrepasaría los 100 mil niños violentados o golpeados, sin considerar aquellos que soportan agresiones sicológicas.