Historia del mineral de plata de Huantajaya

Plata de Huantajaya

Como un punto de conexión con Perú y puerto intermedio para el Reino de Chile, la caleta de Ique-Ique presentó avances desde la llegada de los españoles, especialmente en el envío de guano a las quebradas del interior para trabajar los nuevos cultivos que introdujeron los conquistadores.
Hacia 1580 la actividad de Iquique ya había alcanzado el desarrollo económico que mantendría hasta comienzos del siglo XIX.
La extracción de guano desde la antigua isla Serrano era transportada en barco a Arica y otros puertos cercanos, favoreciendo a los valles de Chaca, Lluta, Sama, Locumba, Moquehua y otros sitios del Alto Perú.
En 1713 la caleta de Iquique sacaba entre 10 y 12 barcos con guano anuales, el cual era extraído principalmente por indios y negros, traídos desde Perú.
Otros productos que se obtenían en Iquique eran la sal y brea para embadurnar los soportes en que se trasladaba el azogue desde Arica a Potosí.
Sin embargo, esta relación con Potosí también determinó el estancamiento de Iquique hasta entrado el siglo XIX. Los españoles requerían de un estricto control sobre la plata que se generaba en Huantajaya. Para impedir la extracción del mineral en forma ilegal se prohibió a los arrieros bajar y a los barcos recalar en el muelle de Iquique. Esto sirvió para que la plata saliera forzosamente por Arica, lugar donde existía control aduanero.

Huantajaya

En los poblados del interior, la historia seguía un curso distinto. Con su interés en encontrar riquezas minerales, a la par con el trabajo agrícola, los españoles recorrieron el desierto en busca de alguna veta de plata o salitre. Ya en 1558 habían explorado toda la zona de Tarapacá sin resultados positivos.
Durante esa época llegó a oídos de españoles la existencia del mineral de Huantajaya que había sido explotado por los indígenas desde tiempos inmemoriales. De esta manera el yacimiento de plata se convirtió en el principal descubrimiento para los europeos durante el siglo XVI.
Para algunos historiadores, las faenas en San Agustín de Huantajaya y en Santa Rosa son los primeros pasos para que siglos más adelante se desarrollara la industria salitrera.
A pesar de esta actividad económica, la costa continuaba siendo un lugar sin importancia para los españoles. Sin embargo, la situación cambió al iniciar el siglo XVII cuando necesitan que su producción salga hacia Perú y cuando aumentan sus necesidades de productos confeccionados en Chile, como charqui, sebo, grasa, carne salada, frutas secas, tocino y cobre.
Luego de 100 años de presencia española en la región sólo existían unos cuantos grupos de europeos que explotaban el mineral y en lo oasis.
Para esa época se estima la población aborigen entre los 6 mil y 8 mil personas en Pica, Camarones, La Tirana y Huatacondo.
De un momento a otro Huantajaya fue olvidado, porque resultaba demasiado caro el traslado de la producción de plata hasta Bolivia para su fundición. En 1718 fue reabierto por Bartolomé Loayza.

La segunda oportunidad de Huantajaya

En el primer cuarto del siglo XVII en Huantajaya existían poblaciones de mineros en los faldeos y en los altos de los cerros. La vida era difícil, a pesar de la existencia de herreros, pulperías y corrales para animales de carga.
Lo más complicado era el transporte del agua. En la primera época se traía cargamentos desde el río Loa.
Luego los españoles utilizaron los recursos existentes en el oasis de La Tirana. Extrajeron el agua que era traída por mulas hasta el mineral.
La mina de plata de Huantajaya también incluía otros yacimientos en Santa Rosa, Carmen Sacramento y Cacicsa, cobre en Viquintipa y oro en Paiquina.
Huantajaya tomó fuerza alrededor de 1746, generando necesidad de más mano de obra. Indígenas libres y mestizos fueron contratados como peones. La gran demanda de trabajadores motivó a que José Basilio de la Fuerte y Loayza, uno de los principales mineros de la zona, utilizara los indígenas de las inmediaciones bajo el sistema de «mita» que fue una forma de trabajo obligatorio por turnos remunerados.
El sistema de «mita» fue creado luego que el 23 de agosto de 1718 el rey de España disolvió las encomiendas y dejó en libertada a todos los indígenas.
La solicitud del hacendado fue aceptada en 1756 luego de muchos conflictos con los jefes indígenas de la región que no querían ingresar a esa modalidad de trabajo, en especial por las difíciles condiciones de vida que existían alrededor de la mina.
En definitiva logró una mita de 50 indígenas de los repartimiento de San Lorenzo de Tarapacá y de San Nicolás de Sibaya.
de esta manera se llevó el trabajo en Huantajaya hasta que fue desechada definitivamente la actividad minera al finalizar el siglo XVIII.

Capítulo 8: Iquique y el auge del salitre

Dos acontecimientos claves incidieron en el desarrollo de Iquique y en su designación como Puerto Mayor.
El primero de ellos ocurrió en 1828 cuando comenzó a regir el decreto que permitía la exportación de salitre hacia mercados extranjeros.
Sin embargo, solo en 1830 fue apreciado realmente el desarrollo de Iquique. En ese año, los productores enviaron los primeros quintales de salitre directamente a Europa. Anteriormente los embarques sólo habían cubierto las necesidades de Perú y Chile. En ese año las cargas llegaron a Inglaterra, Francia, Alemania e Italia.

Decretan Puerto Mayor

El segundo impulso clave ocurrió el 26 de junio de 1843, cuando elevaron a Iquique a la categoría de Puerto Mayor: En ese instante la extracción a gran escala de guano y la cada vez más poderosa producción de salitre auguraban un excelente futuro para el recién nacido terminal marítimo.
La ventaja de ser puerto mayor era que se podía comerciar y tributar directamente en Iquique sin necesidad que los productos para ser exportados o importados tuvieran que pasar por Arica.
Un año después Iquique contaba con agua de mar destilada para el consumo humano y servía como puerto de tránsito y depósito para la zona de Bolivia. En ese tiempo la Isla Serrano había sido unida al continente y era llamada Isla de Cuadros, porque pertenecía a una familia peruana de ese apellido.

– Plano de provincia de Tarapacá en 1851.

El trabajo pampino
El particular: No tenía contrato director con la compañía, pero realizaba trabajos esporádicos en zonas específicas de algunas oficinas.
El patizorro. No tenía una especialidad, pero debía saber de todo un poco porque se desempeñaba en distintos lugares dependiendo de la necesidad diaria.
El barretero. Se encargaba del manejo de las gruesas «barretas» para remover costrones y efectuar tronaduras de material.
El capataz. Fue el encargado de cumplir los horarios de los obreros y el movimiento de las carretas con el material extraído.
El costrero. Su responsabilidad era comprobar la calidad del caliche que había extraído. Utilizaba una «mecha» y un «chonchón» (soplete) para encender el salitre y ver el nivel de concentración del mineral.
El desripiador. Estaba encargado de cargar las carretas con el «ripio» o desecho que no se ocupaba luego del proceso de elaboración. Su trabajo era amontonar el material sobrante en las «tortas» o cerros artificiales que se formaron luego de años de acumulación.

Iquique exporta al mundo

El salitre de la Provincia de Tarapacá llegaba a distintas partes del mundo a través de un complejo sistema naviero que cubría las necesidades de Estados Unidos, Perú, Chile y Europa en lo que se referí a fertilizantes e insumos para explosivos.
Durante varios años, la forma de producir salitre no varió en su extracción, producción o comercialización. El único cambio patente era el aumento constante de sus volúmenes de carga, la mayor, cantidad de mano de obra y el desarrollo económico y social de puerto como Arica, Iquique, Pisagua y Cobija.
Hasta poco antes de la Primera Guerra Mundial el salitre de Tarapacá tuvo el monopolio del mercado global de fertilizantes,
Las cifras eran auspiciosas. en 1830 la producción era de 860 toneladas métricas; en 1841 aumentó a 12.810; en 1861 subió a las 62.500; en 1866 la exportación era de 100.635 toneladas métricas y en 1876 se elevó a las 323.642.
Todo un récord para una industria que se basaba directamente en la cantidad de hombres que laboraban en la pampa.
Trabajadores de distintas partes de Perú, Bolivia y Chile llegaban hasta las tierras de Tarapacá para extraer el caliche en forma artesanal.
Era común ver en pleno desierto una decena de hombres desprendiendo el duro caliche con pesados mazos para luego trasladar la cal viva hasta la «oficina». En ese lugar vendían sus productos al dueño de las instalaciones. Más tarde otro grupo de trabajadores procesaba el minera. Eran varios fondos metálicos lo cocían a altas temperaturas. Luego trasladaban el «caldo» a otro recipiente para que decantara y se cristalizara. El resultado era salitre con una ley de 50 al 60 por ciento. Esta cifra era bastante buena para el nivel de tecnología que utilizaban.
La costra sobrante que quedaba pegada en estas grandes ollas era removida y arrojada como desecho. No obstante, durante el primer cuarto del siglo XIX se conocía que el residuo contaba al menos con un 30 por ciento de salitre que no se podía comercializar debido a que el «sistema de paradas» no era eficiente.

Nuevos inversionistas

A mediados del siglo XIX la industria salitrera pedía un cambio. Hasta el momento, los empresarios peruanos se habían dedicado a extraer el mineral sin desarrollar nuevas tecnologías para hacer más eficiente la producción.

En 1850 surgieron inversionistas ingleses y chilenos que dieron un nuevo auge a Tarapacá, creando nuevos sistemas para mejorar la producción salitrera. Los hombres más connotados en esta época fueron el inglés George Smith y el chileno, Pedro Gamboni. Ambos tuvieron una participación importantísima en el desarrollo de la región.

George Smith

George o Jorge Smith llegó a Perú en 1821 con intenciones de invertir en el país. En 1826 viajó a la Provincia de Tarapacá y comenzó con prospecciones menores en Huantajaya, cuando apenas tenía 24 años. Con el financiamiento de su tío Archivald Robson y su amigo William Bollaert, Smith comenzó la exploración de las zonas aledañas a Iquique, Bajo Molle y la cordillera de la costa.

En sus expediciones a la pampa salitrera demostró su interés por la geografía y el dibujo.

Además de su espíritu aventurero parte de su trabajo generó un mapa sobre la Provincia de Tarapacá y un informe sobre los recursos de la zona. Ambos documentos los elaboró a petición del gobierno peruano.

Pero no todo fue interés científico. En sus exploraciones descubrió un rico mineral de salitre que llamó La Noria. Esta oficina funcionó en primera instancia con el sistema de paradas.

Al mismo tiempo, Smith creó en Iquique una compañía de servicios de agua potable y perfeccionó el método de desalinizar agua de mar. El nuevo método de Smith ayudó a paliear la creciente demanda iquiqueña de este recurso.

En 1852 creó la George Smith y Cía. y estabeció vínculos estrechos con bancos de Valparaíso, de la misma manera como lo hicieron otros empresarios salitreros.

Pedro Gamboni

Para fines del siglo XIX, el sistema de paradas en que se sustentaba la industria, comenzaba a colapsar.Un joven chileno de 25 años llamado Pedro Gamboni se encontraba en quique con la intención de trabajar como químico industrial en alguna salitrera de la zona.

Gamboni nació en Valparaíso el 26 de septiembre de 1825.

Durante más de un año analizó detenidamente el proceso de “las paradas”. Sus conclusiones fueron tajantes. Lo primero fue aumentar la ley del salitre y reutilizar la costra residual del caliche. Para ello reemplazó el cocimiento del mineral en fondos por grande estanques en que se inyectaba vapor de agua a altas temperaturas.

El resultado de sus experimentos arrojó que el salitre se disolvió en forma más pura. Todo el sistema incluyó calderas, hornillas para hervir el agua, tuberías y estanques.

Después se agregó la fuerza del vapor para “chancar” en forma más rápida y pareja el caliche recién extraído de la pampa.

Con estos resultados, Pedro Gamboni patentó su procedimiento en 1853 y lo dio a conocer a algunos industriales e inversionistas. Varios bancos financiaron su proyecto y a los pocos meses se instaló su nueva tecnología en la oficina que llamó Sebastopol.

Esta oficina quedaba cerca de la oficina La Noria de George Smith.

De esta manera Gamboni dio inicio al sistema de “oficina de máquinas” y al estilo de campamento que actualmente se conocer, o sea, con casas de administración, operarios, desalinizadoras de agua, habitaciones para los trabajadores y las tradicionales tortas de ripio que actualmente se encuentran por toda la pampa.


Extracción de yodo

Luego de modificar exitosamente el proceso de extracción de salitre, Gamboni emprendió una nueva tarea: extraer yodo de las “aguas madres” del salitre. Desde 1817, el yodo era extraído de las cenizas de algas marinas. El proceso era complicado y no aseguraba un alto grado de pureza.

No se sabe con certeza cómo Gamboni llegó a conocer la existencia del yodo en forma de sodio en el caliche.

El investigador Jorge Ríos Bordones afirma que esta sal permanece en disoluciones después que se separa por cristalización el nitrato de sodio. A esta solución se le conoce con el nombre de “aguas madres”.

Tras diez años de ensayos, Pedro Gamboni patentó en 1866 el sistema para extraer yodo de las “aguas madres” del caliche y obtiene concesión exclusiva de los gobierno de Perú y Bolivia, haciendo fortuna y convirtiéndose en uno de los principales personajes de Iquique. Falleció en esta ciudad en 1895 a la edad de 70 años.

La Nueva Noria

En un primer momento el método de Gamboni no fue tomado en cuenta. Luego de varios años y tras los resultados positivos, el sistema fue empleado en nuevas oficinas salitreras. Uno de los más entusiastas en copiar la iniciativa fue George Smith quien la puso en práctica en 1856 con su proyecto de “La Nueva Noria”.

Como complemento de esta faena salitrera, se reactivó la caleta de Bajo Molle que no funcionaba como muelle desde la conquista española. En el lugar también construyó bodegas y un edificio para el control aduanero. También puso en marca un andarivel que trasladaba la carga desde La Noria hasta la costa. Después de varios intentos, esta modalidad de transporte fue desechada porque el cable de acero se rompió en varias ocasiones. Defraudado, Smith volvió a las caravanas de mulas.

Luego de 40 años en Tarapacá, Smith preparó paulatinamente su regreso a Inglaterra. Esta decisión la tomó en parque porque adquirió créditos que no pudo cancelar a la Casa Gibbs de Valparaíso. Tras meses de negociaciones, Smith vendió sus activos a Gibbs y en 1866 se conformó la Compalía de Salitres de Tarapacá. Smith sólo tuvo una mínima parte de las acciones de la compañía.

Falleció en Norwood, Ingalterra, el 28 de noviembre de 1870 a los 68 años de edad.

La fortuna de John Thomas North
El llamado rey del salitre llegóa Chile sin recursos financieros ni contactos en las altas esferas. En la autobiografía publicada en 1896, North relató como ingresó al negocio salitrero.

“La suerte me llegó de esta manera. Mi firma tenía un contrato para instalar una línea de ferrocarril en Perú. Ellos consideraron que como yo era uno de los mejores jóvenes trabajadores en la sección de máquinas, podría ir allá hasta posiblemente mejorar mi situación. Acepté tal posibilidad de inmediato. Simplemente me presenté voluntariamente para el trabajo. Ofrecí ur por el salario que estaba ganando, que era de 18 chelines a la semana, y pasaje, rogándole a mis jefes que lo descontaran de mi sueldo. Se rieron y me dijeron, North nos gusta tu entusiasmo y debes ir”.

Bueno, la proyectada línea de ferrocarril, no fue precisamente una bonanza, pero nos pagaron nuestros salarios, y mientras tanto yo buscaba algo para mi. Tendimos las líneas a traves de la selva de Perú y tuvimos aventuras de todo tipo. UN día mientras vagaba cerca de un arroyo que deba a un graí río, vi un viejo y oxidado vapor que había sido dejado allí como desecho.Repentinamente concebí la idea de esa este pequeño barco para comerciar río abajo y arriba, llevando granos y otras provisiones a los pueblos y villas. Tomé posesión del vapor por unos cientos de dólares y cuando lo obtuve, no tenía un centavo en los bolsillos”.

“No tenía crédito. Pero logré de alguna manera conseguir un cargamento de mercaderías y manejé mi pequeño barquichuelo con resultados satisfactorios. Un día cuando chile y Perú estaban en guerra, mi pequeño vaporcito se encontró en la boca del río en un momento crítico. No había ningún buque de guerra peruano en las cercanías y ellos (los chilenos) me hicieron señas que estaban muriéndose de hambre, y estaban de gran necesidad de comida y agua”.

“Fui capaz de solucionar sus necesidades inmediatas y cuando terminó la guerra, solicité alguna compensación por los servicios de mi barquito había rendido. Fue así como logré una concesión para trabajar hasta ese momento, un no explotado yacimiento de salitre. Esta concesión llevó a muchas otras. Un feliz accidente sentó la base de mi fortuna.

Capítulo 8: Iquique y el auge del salitre

Dos acontecimientos claves incidieron en el desarrollo de Iquique y en su designación como Puerto Mayor.
El primero de ellos ocurrió en 1828 cuando comenzó a regir el decreto que permitía la exportación de salitre hacia mercados extranjeros.
Sin embargo, solo en 1830 fue apreciado realmente el desarrollo de Iquique. En ese año, los productores enviaron los primeros quintales de salitre directamente a Europa. Anteriormente los embarques sólo habían cubierto las necesidades de Perú y Chile. En ese año las cargas llegaron a Inglaterra, Francia, Alemania e Italia.

Decretan Puerto Mayor

El segundo impulso clave ocurrió el 26 de junio de 1843, cuando elevaron a Iquique a la categoría de Puerto Mayor: En ese instante la extracción a gran escala de guano y la cada vez más poderosa producción de salitre auguraban un excelente futuro para el recién nacido terminal marítimo.
La ventaja de ser puerto mayor era que se podía comerciar y tributar directamente en Iquique sin necesidad que los productos para ser exportados o importados tuvieran que pasar por Arica.
Un año después Iquique contaba con agua de mar destilada para el consumo humano y servía como puerto de tránsito y depósito para la zona de Bolivia. En ese tiempo la Isla Serrano había sido unida al continente y era llamada Isla de Cuadros, porque pertenecía a una familia peruana de ese apellido.

– Plano de provincia de Tarapacá en 1851.

El trabajo pampino
El particular: No tenía contrato director con la compañía, pero realizaba trabajos esporádicos en zonas específicas de algunas oficinas.
El patizorro. No tenía una especialidad, pero debía saber de todo un poco porque se desempeñaba en distintos lugares dependiendo de la necesidad diaria.
El barretero. Se encargaba del manejo de las gruesas «barretas» para remover costrones y efectuar tronaduras de material.
El capataz. Fue el encargado de cumplir los horarios de los obreros y el movimiento de las carretas con el material extraído.
El costrero. Su responsabilidad era comprobar la calidad del caliche que había extraído. Utilizaba una «mecha» y un «chonchón» (soplete) para encender el salitre y ver el nivel de concentración del mineral.
El desripiador. Estaba encargado de cargar las carretas con el «ripio» o desecho que no se ocupaba luego del proceso de elaboración. Su trabajo era amontonar el material sobrante en las «tortas» o cerros artificiales que se formaron luego de años de acumulación.

Iquique exporta al mundo

El salitre de la Provincia de Tarapacá llegaba a distintas partes del mundo a través de un complejo sistema naviero que cubría las necesidades de Estados Unidos, Perú, Chile y Europa en lo que se referí a fertilizantes e insumos para explosivos.
Durante varios años, la forma de producir salitre no varió en su extracción, producción o comercialización. El único cambio patente era el aumento constante de sus volúmenes de carga, la mayor, cantidad de mano de obra y el desarrollo económico y social de puerto como Arica, Iquique, Pisagua y Cobija.
Hasta poco antes de la Primera Guerra Mundial el salitre de Tarapacá tuvo el monopolio del mercado global de fertilizantes,
Las cifras eran auspiciosas. en 1830 la producción era de 860 toneladas métricas; en 1841 aumentó a 12.810; en 1861 subió a las 62.500; en 1866 la exportación era de 100.635 toneladas métricas y en 1876 se elevó a las 323.642.
Todo un récord para una industria que se basaba directamente en la cantidad de hombres que laboraban en la pampa.
Trabajadores de distintas partes de Perú, Bolivia y Chile llegaban hasta las tierras de Tarapacá para extraer el caliche en forma artesanal.
Era común ver en pleno desierto una decena de hombres desprendiendo el duro caliche con pesados mazos para luego trasladar la cal viva hasta la «oficina». En ese lugar vendían sus productos al dueño de las instalaciones. Más tarde otro grupo de trabajadores procesaba el minera. Eran varios fondos metálicos lo cocían a altas temperaturas. Luego trasladaban el «caldo» a otro recipiente para que decantara y se cristalizara. El resultado era salitre con una ley de 50 al 60 por ciento. Esta cifra era bastante buena para el nivel de tecnología que utilizaban.
La costra sobrante que quedaba pegada en estas grandes ollas era removida y arrojada como desecho. No obstante, durante el primer cuarto del siglo XIX se conocía que el residuo contaba al menos con un 30 por ciento de salitre que no se podía comercializar debido a que el «sistema de paradas» no era eficiente.

Nuevos inversionistas

A mediados del siglo XIX la industria salitrera pedía un cambio. Hasta el momento, los empresarios peruanos se habían dedicado a extraer el mineral sin desarrollar nuevas tecnologías para hacer más eficiente la producción.

En 1850 surgieron inversionistas ingleses y chilenos que dieron un nuevo auge a Tarapacá, creando nuevos sistemas para mejorar la producción salitrera. Los hombres más connotados en esta época fueron el inglés George Smith y el chileno, Pedro Gamboni. Ambos tuvieron una participación importantísima en el desarrollo de la región.

George Smith

George o Jorge Smith llegó a Perú en 1821 con intenciones de invertir en el país. En 1826 viajó a la Provincia de Tarapacá y comenzó con prospecciones menores en Huantajaya, cuando apenas tenía 24 años. Con el financiamiento de su tío Archivald Robson y su amigo William Bollaert, Smith comenzó la exploración de las zonas aledañas a Iquique, Bajo Molle y la cordillera de la costa.

En sus expediciones a la pampa salitrera demostró su interés por la geografía y el dibujo.

Además de su espíritu aventurero parte de su trabajo generó un mapa sobre la Provincia de Tarapacá y un informe sobre los recursos de la zona. Ambos documentos los elaboró a petición del gobierno peruano.

Pero no todo fue interés científico. En sus exploraciones descubrió un rico mineral de salitre que llamó La Noria. Esta oficina funcionó en primera instancia con el sistema de paradas.

Al mismo tiempo, Smith creó en Iquique una compañía de servicios de agua potable y perfeccionó el método de desalinizar agua de mar. El nuevo método de Smith ayudó a paliear la creciente demanda iquiqueña de este recurso.

En 1852 creó la George Smith y Cía. y estabeció vínculos estrechos con bancos de Valparaíso, de la misma manera como lo hicieron otros empresarios salitreros.

Pedro Gamboni

Para fines del siglo XIX, el sistema de paradas en que se sustentaba la industria, comenzaba a colapsar.Un joven chileno de 25 años llamado Pedro Gamboni se encontraba en quique con la intención de trabajar como químico industrial en alguna salitrera de la zona.

Gamboni nació en Valparaíso el 26 de septiembre de 1825.

Durante más de un año analizó detenidamente el proceso de “las paradas”. Sus conclusiones fueron tajantes. Lo primero fue aumentar la ley del salitre y reutilizar la costra residual del caliche. Para ello reemplazó el cocimiento del mineral en fondos por grande estanques en que se inyectaba vapor de agua a altas temperaturas.

El resultado de sus experimentos arrojó que el salitre se disolvió en forma más pura. Todo el sistema incluyó calderas, hornillas para hervir el agua, tuberías y estanques.

Después se agregó la fuerza del vapor para “chancar” en forma más rápida y pareja el caliche recién extraído de la pampa.

Con estos resultados, Pedro Gamboni patentó su procedimiento en 1853 y lo dio a conocer a algunos industriales e inversionistas. Varios bancos financiaron su proyecto y a los pocos meses se instaló su nueva tecnología en la oficina que llamó Sebastopol.

Esta oficina quedaba cerca de la oficina La Noria de George Smith.

De esta manera Gamboni dio inicio al sistema de “oficina de máquinas” y al estilo de campamento que actualmente se conocer, o sea, con casas de administración, operarios, desalinizadoras de agua, habitaciones para los trabajadores y las tradicionales tortas de ripio que actualmente se encuentran por toda la pampa.


Extracción de yodo

Luego de modificar exitosamente el proceso de extracción de salitre, Gamboni emprendió una nueva tarea: extraer yodo de las “aguas madres” del salitre. Desde 1817, el yodo era extraído de las cenizas de algas marinas. El proceso era complicado y no aseguraba un alto grado de pureza.

No se sabe con certeza cómo Gamboni llegó a conocer la existencia del yodo en forma de sodio en el caliche.

El investigador Jorge Ríos Bordones afirma que esta sal permanece en disoluciones después que se separa por cristalización el nitrato de sodio. A esta solución se le conoce con el nombre de “aguas madres”.

Tras diez años de ensayos, Pedro Gamboni patentó en 1866 el sistema para extraer yodo de las “aguas madres” del caliche y obtiene concesión exclusiva de los gobierno de Perú y Bolivia, haciendo fortuna y convirtiéndose en uno de los principales personajes de Iquique. Falleció en esta ciudad en 1895 a la edad de 70 años.

La Nueva Noria

En un primer momento el método de Gamboni no fue tomado en cuenta. Luego de varios años y tras los resultados positivos, el sistema fue empleado en nuevas oficinas salitreras. Uno de los más entusiastas en copiar la iniciativa fue George Smith quien la puso en práctica en 1856 con su proyecto de “La Nueva Noria”.

Como complemento de esta faena salitrera, se reactivó la caleta de Bajo Molle que no funcionaba como muelle desde la conquista española. En el lugar también construyó bodegas y un edificio para el control aduanero. También puso en marca un andarivel que trasladaba la carga desde La Noria hasta la costa. Después de varios intentos, esta modalidad de transporte fue desechada porque el cable de acero se rompió en varias ocasiones. Defraudado, Smith volvió a las caravanas de mulas.

Luego de 40 años en Tarapacá, Smith preparó paulatinamente su regreso a Inglaterra. Esta decisión la tomó en parque porque adquirió créditos que no pudo cancelar a la Casa Gibbs de Valparaíso. Tras meses de negociaciones, Smith vendió sus activos a Gibbs y en 1866 se conformó la Compalía de Salitres de Tarapacá. Smith sólo tuvo una mínima parte de las acciones de la compañía.

Falleció en Norwood, Ingalterra, el 28 de noviembre de 1870 a los 68 años de edad.

La fortuna de John Thomas North
El llamado rey del salitre llegóa Chile sin recursos financieros ni contactos en las altas esferas. En la autobiografía publicada en 1896, North relató como ingresó al negocio salitrero.

“La suerte me llegó de esta manera. Mi firma tenía un contrato para instalar una línea de ferrocarril en Perú. Ellos consideraron que como yo era uno de los mejores jóvenes trabajadores en la sección de máquinas, podría ir allá hasta posiblemente mejorar mi situación. Acepté tal posibilidad de inmediato. Simplemente me presenté voluntariamente para el trabajo. Ofrecí ur por el salario que estaba ganando, que era de 18 chelines a la semana, y pasaje, rogándole a mis jefes que lo descontaran de mi sueldo. Se rieron y me dijeron, North nos gusta tu entusiasmo y debes ir”.

Bueno, la proyectada línea de ferrocarril, no fue precisamente una bonanza, pero nos pagaron nuestros salarios, y mientras tanto yo buscaba algo para mi. Tendimos las líneas a traves de la selva de Perú y tuvimos aventuras de todo tipo. UN día mientras vagaba cerca de un arroyo que deba a un graí río, vi un viejo y oxidado vapor que había sido dejado allí como desecho.Repentinamente concebí la idea de esa este pequeño barco para comerciar río abajo y arriba, llevando granos y otras provisiones a los pueblos y villas. Tomé posesión del vapor por unos cientos de dólares y cuando lo obtuve, no tenía un centavo en los bolsillos”.

“No tenía crédito. Pero logré de alguna manera conseguir un cargamento de mercaderías y manejé mi pequeño barquichuelo con resultados satisfactorios. Un día cuando chile y Perú estaban en guerra, mi pequeño vaporcito se encontró en la boca del río en un momento crítico. No había ningún buque de guerra peruano en las cercanías y ellos (los chilenos) me hicieron señas que estaban muriéndose de hambre, y estaban de gran necesidad de comida y agua”.

“Fui capaz de solucionar sus necesidades inmediatas y cuando terminó la guerra, solicité alguna compensación por los servicios de mi barquito había rendido. Fue así como logré una concesión para trabajar hasta ese momento, un no explotado yacimiento de salitre. Esta concesión llevó a muchas otras. Un feliz accidente sentó la base de mi fortuna.

La ley Dicom no “eliminará” a los malos pagadores.

Sea eficiente con la energía

  • Limpiar los filtros del aire acondicionado.
  • Ubicar el refrigerador en un espacio que permita la correcta circulación de aire en sus costados, evitar la cercanía a fuentes de calor o sol director.
  • Colocar la temperatura del termostato del refrigerado en 2 y 3.
  • No amontone alimentos y hoyas en el refrigerador porque impide la correcta circulación del aire.
  • Potencie el uso de luz natural y prefiera ampolletas de ahorro de energía.
  • Reduzca el uso de electrodomésticos.
  • Desenchufe todos los aparatos que no esté ocupando.