
Claudio Narea: “Falta mayor crítica social en músicos”.

Claudio Narea: “Falta mayor crítica social en músicos”.
Su trabajo aparece no sólo tan vital como en sus cumbres de hace dos décadas, sino que también suena fresco, actualizado, apoyado en sutiles pero efectivos giros que revigorizan una marca de estilo distintiva y aún ingeniosa.
”Shusha”, el primer single, es discreto y aunque recuerde a The Pretenders y la Nueva Ola por partes iguales, no logra despegar. También hay dos cuecas de Roberto Parra (“En el banquillo” y “En capilla”), rockabilly (“Cárcel, hospital y cementerio”), foxtrot (“Diabla”, de innegable parecido a “Pero qué hermosas eran” de Joaquín Sabina, pero sin el humor negro) y rock de odio (“El hocicón”). Es decir la “nube de tags” con que el público redujo a la banda. Incluso hay canciones que recuerdan a los mismísimos Bunkers: “Cielo oscuro” suena como un cover de “Nada nuevo bajo el sol”.
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