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Impactado por la noticia de la muerte del sacerdote Javier Aliz Chandía se manifestó el obispo de la Diócesis de Iquique, monseñor Juan Barros Madrid, quien elevó plegarias por el eterno descanso del presbítero.
También indicó que ha mantenido contacto con la familia y ha orado junto a ellos durante la noche del martes, como también ha participado en la organización y el traslado del cuerpo del sacerdote. Ayer en la tarde se realizó un último oficio religioso en la parroquia de El Carmen de Ñuñoa, en Santiago.
También el obispo, durante la misa de celebración del Día de la Solidaridad, solicitó a los presentes rezar por el eterno descanso del padre Aliz y el consuelo de su familia.
DECLARACION
A mediodía de ayer el obispo de Iquique leyó una declaración pública donde lamentó el accidente e indicó que «queremos acompañar con mucho cariño y respeto a su mamá, hermanos y familiares, invocando a Dios infinitamente bondadoso, junto a la intercesión de la Virgen del Carmen de La Tirana, tan venerada en nuestro Norte Grande, para que este hermano sacerdote sea acogido en su reino y todos alcancemos consuelo y esperanza».
Agregó que «desde acá también oramos por todos quienes en Santiago le conocieron, en particular por la familia y la joven gravemente herida».
CRISIS
Al ser consultado sobre las versiones que indican que el sacerdote enfrenta a una grave crisis depresiva, el obispo indicó que «es algo que se ha hecho referencia ahora último».
Respecto al tiempo de permiso por discernimiento vocacional, indicó que el padre llevaba dos años en Santiago y que de acuerdo al informe tenía presupuestado viajar a España para terminar su doctorado en filosofía y «después en marzo podíamos conversar nuevamente un poquito sobre lo que él estaba resolviendo».
– ¿Su permiso por discernimiento tenía un plazo?
– No.
– ¿Mantenía contacto con el obispado de Iquique?
– El tiene su familia y amigos en Iquique. Yo tenía alguna comunicación con él, pero fundamentalmente estaba en Santiago.
– ¿Porqué estaba evaluando su vocación sacerdotal?
– Eso es un tema muy personal que solo Dios lo sabe.
«Tenía una férrea vocación»
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El padre Franklin Luza afirmó que el sacerdote Aliz tenía una férrea vocación religiosa.
Un contacto estrecho y permanente ha mantenido el padre Franklin Luza con la familia del padre Javier Aliz Chandía luego que se dio a conocer su trágico fin. Ha conversado con la madre y hermanos y también ha orado en estos complicados momentos que enfrentan a la espera que los restos mortales del sacerdote lleguen hoy a Iquique.
El padre Franklin Luza conoció de cerca al presbítero Aliz, especialmente cuando era seminarista y él estaba a cargo de la pastoral vocacional.
«Yo lo recibí cuando presentó su primera postulación para ser sacerdote y venía llegando de Concepción de sus estudios de música y percusión».
De esta manera le tocó conversar sobre su vocación sacerdotal y luego habitaron en la misma casa parroquial.
Afirma que su característica principal era su gran sentido musical que lo aplicó en su trabajo parroquia. «Recuerdo muy bien cuando compuso una Antífona a la Virgen, incluso la cantamos muchas veces en los oficios religiosos. También escribió un himno de la misión diocesana».
Una antífona es la musicalización de un pasaje de la Biblia que es cantada durante la Eucaristía.
También participó organizando varios coros. «Incluso creó un coro de niños y los llevaba a cantar al hospital y a los hogares de ancianos».
CONTACTO
Agregó que el contactó con el padre Aliz fue estrecho al principio y luego se fue distanciando debido a los nuevos encargos que le impuso la diócesis a ambos sacerdotes.
No obstante lo fue a visitar a La Serena y en Santiago cuando estuvo en el seminario pontificio. «Nos encontraba cada vez que el venía y almorzábamos cuando existía la oportunidad».
– ¿Presentó en algún momento problemas en su vocación?
– Yo creo que Javier tenía un proceso sólido y extenso. Eso sí, el fue últimamente a estudiar filosofía a España. A veces ocurre que con el contacto con otras culturas y personas puede ser que haya influido en su modo de ver la vida religiosa.
– ¿Considera que enfrentaba un cuadro de depresión?
– No tengo ninguna información especial de eso. No me contó nada sobre una posible depresión. Estuvo almorzando conmigo antes de irse a Santiago y no supe de ese detalle.
– ¿Y su familia sabia sobre este tema?
– No. Yo he estado en contacto durante los últimos días y ellos no tenían antecedentes sobre eso.
– ¿Y su vinculación con la joven?
– No. Ninguna en absoluto. La familia y yo mismo nos hemos enterado sobre ese punto a través de los medios de comunicación. Pero no teníamos ningún antecedente anterior.
