– Grandes llamaradas hubo en el incendio que dejó a 40 damnificados.
Cuarenta personas resultaron damnificadas en el gigantesco incendio ocurrido en el casco antiguo del poblado de La Tirana. El siniestro comenzó a las dos y media de la madrugada de ayer y entre los afectados destacan veinte integrantes de un baile religioso que llegó el domingo proveniente de Calama.
De acuerdo a la información entregada por Bomberos, las llamas comenzaron en uno de los dormitorios ubicados en el segundo piso de la antigua casona de calle Carlos Ibáñez del Campo 210, casi al llegar a Libertad.
Esta vivienda quedó reducida a escombros. Mientras que las casas colindantes resultaron con daños menores producto del humo, el intenso calor de las llamas y la acción del agua.
El fuego no se propagó porque las viviendas vecinas tenían paredes de adobe.
Al siniestro concurrieron voluntarios de la Primera Compañía de Pozo Almonte, la Segunda Compañía «Arturo Prat» de La Tirana e incluso, integrantes de la Primera Compañía de Bomberos de Pica.
ALARMA
La alarma fue dada a las 2.40 de la madrugada y el trabajo de los 26 voluntarios se extendió hasta pasadas las siete de la mañana. Luego el departamento técnico de la institución llegó a las 10 horas para ver las causas del fuego. Al parecer el recalentamiento de cables o algún cortocircuito originó la tragedia.
En la antigua casona habitaban dos familias. También durante el tiempo de la fiesta religiosa recibían a grupos de peregrinos. Entre ellos estaban los veinte integrantes del baile religioso «Sambos Caporales de Kosca de Calama».
La mitad de este baile se hospedaba en la casa. El resto estaba en otras casas cercanas. Las cuarenta personas que pernoctaban en el lugar quedaron con lo puesto. En la mañana varios de ellos estaban registrando los escombros para ver qué podían rescatar.
Ana Torrejón Albayay pertenece a la sociedad religiosa, llegó con su hija, su yerno y su nieto de tres meses de edad. De acuerdo a su testimonio. Ellos llegaron a la casa pasadas las dos de la mañana. Alcanzaron a ingresar a su habitación, cuando se dieron cuenta de las llamas y avisaron a las demás personas.
Las llamas avanzaron tan rápido que nadie alcanzó a sacar efectos personales. No hubo afectados por el humo o el calor. Sólo el pequeño Felipe Flores, de seis años, resultó con daños en sus manitos cuando escapaba junto a su padre, Juan Flores. El menor se pasó a llevar sus manos cuando se afirmaba de la baranda de madera del balcón.
Lo único que permaneció en pie fue una antigua campana, que la familia dueña de casa la hacía tañer durante la procesión de la Virgen.
