Cuando Coco Legrand estrenó “Hasta aquí nomás llegamos” el público en general pensó que de cierta forma se anunciaba el retiro del humorista nacional. Sin embargo, al asistir a este espectáculo que mezcla el café-concert con el music hall, queda en evidencia que el título que tiene este espectáculo es una crítica directa hacia el estilo de vida de la sociedad chilena, el doble estándar y los problemas que la mayoría de las personas enfrentan a los cambios tecnológicos.
El montaje está divididos en tres actos donde Legrand encarna a un ácido virus informático que se burla de la clase política, luego se asume el rol del amante de la esposa de su mejor amigo y al final muestra una faceta más cercana como un motoquero de cincuenta años que lo único que desea es escapar de la ciudad y cumplir todos los sueños que de alguna manera quedaron truncados por su culpa o la de otros.
ESTRUCTURA
“Hasta aquí nomás llegamos” no comienza en el escenario, sino detrás de él, específicamente en el camerino, donde Legrand se da la licencia explicar cuál será la estructura del show y cómo decidió mezclar la esencia del café-concert con algunos toques musicales y la participación del cuerpo de baile Circus OK, que interviene en tres ocasiones. Como es su costumbre, durante los primeros minutos, Legrand aprovecha de burlarse de una de los vicios de la sociedad chilena: la impuntualidad.
En la presentación del viernes en la noche los cinco grupos de personas que llegaron atrasados tuvieron que soportar las burlas e ironías que tenía preparado el artista. Ninguno de ellos escapó a sus bromas. Incluso pidió encender las luces para que una pareja pudiera encontrar su asiento.
Luego Legrand entrega la base de su espectáculo. Demuestra su cansancio e incluso aburrimiento por la rutina. Afirma que no ha podido cumplir todos sus sueños y, que a pesar de su éxito profesional, aún no logra estar completamente feliz. Incluso sostiene que la vida se llevó su juventud, sus sueños, e incluso a un hijo.
TRISTEZA
Los dos siguientes actos el humorista se encarga de explicar cuáles son los factores que inciden en esta profunda tristeza. Los primeros dardos recaen en los políticos y en cómo llevan adelante al país. Critica a todo el espectro político y a los principales personeros de la vida nacional. Explica su vida en la década de los setenta, sus sueños de juventud, el impacto que tuvo en su vida el golpe militar y porqué está desencantado con los gobiernos de la Concertación. Los temas que acota son serios, pero los presenta con ironía que provoca las carcajadas del público durante las dos horas que dura el espectáculo.
En el segunda participa en actor Jaime Azócar como el marido engañado. Legrand se transforma en un “patas negras” que incluso se da el lujo de enojarse con su amigo cuanto éste lo encuentra durmiendo con su esposa y en su propia casa. Durante media hora el tema principal es el doble estándar y cómo los personas cambian de opinión y actitud dependiendo con quién se habla. En este segmento participa Svetlana Artemieva, gimnasta rusa que a principios de los años noventa se quedó en Chile por amor y que en el último tiempo realizó varias presentaciones televisivas.
MONOLOGO
En el montaje final, Legrand aparece manejando su Harley Davidson y vestido de motoquero. Inicia un monólogo donde reconoce que la juventud se fue y que desea cumplir los sueños truncados de décadas pasadas. Parte de esos sueños es viajar en su moto y olvidarse de todo lo demás. En definitiva Legrand se ríe de sí mismo, de sus compatriotas y especialmente de las personas que tienen poder de decisión.
