Durante la noche del Jueves Santo fue posible observar en la cumbre del Cerro Esmeralda la gran cruz que permanece iluminada durante la Pasión y Resurrección de Cristo. Alcanzar esa cruz y dar testimonio de fe y devoción fue el objetivo de alrededor de 2 mil iquiqueños que ascendieron durante la jornada de ayer.
La tradicional ascención a Cerro Esmeralda comenzó a partir de las ocho de la mañana cuando gran cantidad de grupos juveniles católicos iniciaron la travesía por el camino que existe y que se combina con la ex vía férrea. Ese lugar se transformó en el punto medio donde los peregrinos se detienen a descansar y comprar bebidas y empanadas que ofrecen varios comerciantes que llegaron a primera hora.
Ese es el caso de Mauricio y Erik Cortés. Ellos son hermanos y en la mañana de ayer subieron dos veces el cerro. La primera vez fue en la mañana y luego cerca del mediodía cuando llevaban una caja con helados de agua para la venta. Su meta era llegar hasta la línea del tren. Mauricio indicó que la caminata era difícil por la carga.
Bebidas, jugos, helados, confites y hasta empanadas recién fritas fueron el disfrute de los cerca de dos mil personas que pasaron ayer por el sector.
CAMINATA
Para Jacqueline Méndez esta es la quinta vez que sube al cerro. En esta ocasión lo acompañaron sus sobrinos Franco y Freddy Orellana, de nueve años, quienes a pesar del cansancio dijeron que estaban felices de subir.
Josefina Alvarez Sánchez comenzó la caminata cerca del mediodía. A pesar del calor reinante aseguró que alcanzaría la cima porque iba en busca de su hijo. No es la primera vez que hace la ascensión. En otras ocasiones ha demorado una hora.
En tanto que el matrimonio compuesto por Valerio Alvarez y Prudencia Machado comenzaron la ascensión a las siete de la mañana. Demoraron una hora y media y presenciaron la liturgia que se llevó a cabo en la cumbre. Estuvieron toda la mañana en el cerro y cerca de la una de la tarde comenzaron el descenso junto a sus amigos Rosario Véliz y Judith Santo.
Valerio Alvarez y su esposa son bolivianos. Llevan ocho años en Iquique y hace tres que participan de esta tradición iquiqueña. Indicaron que lo hacen por fe, como una manera de conmemorar Semana Santa.
NO LLEGARON
A pesar del esfuerzo, algunos no alcanzaron a llegar hasta la cima. Ese es el caso de Marta Flores junto a sus tres hijos y dos sobrinos. Ellos iniciaron la ascención a las nueve de la mañana. Llegaron hasta la línea del tren y regresaron. «Los niños estaban cansados. Creo que para ser la primera vez estuvo bien. El próximo año llegaremos hasta la cruz».
Dániza Castro, sobrina de Marta Flores, indicó que la caminata se hizo corta y que espera repetir la experiencia.
La ascención continúa durante el fin de semana. Se espera que algunos grupos pernocten durante esta jornada para participar en la Vigilia Pascual de Sábado Santo, en espera de la Pascua de Resurrección.
Percy Avendaño G.
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