Tanto el seremi como los comuneros de Pica están preocupados por este «tinte» que está tomando la discusión de la protección de las aguas de vertientes y subterráneas
Hace un año atrás el tema sobre las explotación de los derechos de aguas en el interior de la Provincia de Iquique estaba en segundo plano dentro de la agenda ciudadana. Hasta ese momento la preocupación sobre la sustentabilidad del
recurso radicaba principalmente en los comuneros que existen en el oasis de Pica-Matilla, Pampa del Tamarugal y Quebrada de Tarapacá, quienes abogaban para que las autoridades correspondientes evitaran que las solicitudes de
explotación recayeran en algunos de los proyectos mineros que se llevan adelante en la zona.
Sin embargo, episodios como las protestas que desarrollaron los agricultores del sector alto de Tarapacá para evitar que Codelco realizara exploraciones y estudios para ver si habia agua en ese sector fueron el detonante para que
diversos personeros comenzaran una seguidilla de declaraciones sobre la permanencia del recurso en el largo plazo.
Algunas de estas intervenciones representan la legítima preocupación de las personas por encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y social de la mayoría, con la sustentabilidad del recurso agua y la mantención de la cultura agrícola en pleno desierto. Empero, también los hay que están utilizando el tema de los derechos de aguas como una bandera de lucha o «trampolín» político para eventuales candidaturas con miras a las elecciones municipales.
Esta misma impresión y preocupación la han manifestado los representantes de las distintas organizaciones de aguas y el seremi de Obras Públicas, César Faúndez, quien tiene a su cargo la Dirección General de Aguas, entidad técnica que se encarga de entregar o rechazar las solicitudes de derechos y explotación de este recurso.
Tanto el seremi como los comuneros de Pica están preocupados por este «tinte» que está tomando la discusión de la protección de las aguas de vertientes y subterráneas. Ambos coinciden que lo importante es lograr un consenso entre las partes involucradas y velar porque el agua sea un recursos que se extienda como un legado para las nuevas generaciones.
