Julio Volenski, siquiatra: "La agresión de un familiar es el que más daña"

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De acuerdo a las estadísticas entregadas por Sename y el Ministerio de Justicia, en la mayoría de los casos, el maltrato infantil en cualquiera de sus manifestaciones ocurre al interior de los hogares de las víctimas. Sobre este tema el siquiatra Julio Volenski sostiene que «el maltrato ejecutado por un familiar es el que más daña a nivel sicológico».

También afirma que la concientización sobre el maltrato en Iquique ha avanzado. «Las instituciones relacionadas con la educación y de salud van difundiendo el tema».

Desde el punto de vista de la siquiatría infantil, el maltrato es cualquier acción voluntaria o involuntaria por acto o por omisión que redunda en una alteración del desarrollo del menor. El maltrato puede ser físico, sexual y síquico o emocional. También se incluye el maltrato por descuido o negligencia.

REPERCUSIONES

De acuerdo a la opinión del especialista, siempre el maltrato trae consigo algún tipo de repercusión. «Pueden no verse en forma inmediata, incluso pueden aparecer en el mediano o largo plazo».

Las repercusiones se ven en todo ámbito, que incluye la estructura sicológica, el comportamiento, las relaciones interpersonales, su rendimiento escolar e inclusive se pueden encontrar manifestaciones neurobiológicas. «Está comprobado que el cerebro de un niño sometido a maltrato severo, cambia en su desarrollo».

Es categórico en afirmar que siempre hay consecuencias. Sin embargo, la magnitud del daño es variable. No siempre la magnitud del daño es equivalente al grado de maltrato. «Hay que incorporar el tema de la susceptibilidad individual». Esto quiere decir que un mismo tipo de maltrato puede dañar mucho a un niño y a otro, menos.

Las repercusiones también varían cuando se incorporan a la ecuación otros elementos como la familia. «El niño que tenga una red de apoyo familiar, escolar y comunitaria sólida, será un niño menos afectado».

«Un tercer elemento es el concepto de resiliencia. A veces las circunstancias adversas que se viven en la infancia, dentro de ellas puede estar el maltrato, pueden que no dañen, sino que fortalezca a la persona. De tal manera desarrollar capacidades que le permitan enfrentar nuevas adversidades estando en mejor pie, con mayores competencias para el enfrentamiento de la vida».

Agrega que «hay que ser cuidadoso con esto porque alguien podría decir que las agresiones no son malas. Siempre trae repercusiones. El hecho que alguien desarrolle resiliencia, no quita la gravedad al maltrato».

ABORDAJE

Todo caso de maltrato requiere un abordaje profesional, «pero no necesariamente de una terapia con siquiatra».

También sostiene que los casos de maltratos van asociados con otros problemas económicos y sociales. A veces están incluidos los factores de alcohol o drogas en el perfil del victimario o la falta de recursos económico o disfunciones en lo afectivo.

Sobre las posibles repercusiones que tendrá un menor abusado en su vida adulta, afirma que si existe un diagnostico y tratamiento oportuno, «los efectos se minimizan y puede llevar una vida normal, salvo casos graves con maltrato crónico».

También recomienda a los padres enseñar a los niños y niñas a diferenciar las señas de afecto con las de abuso sexual. «Tienen que saber lo que es legítimo. El niño puede ser educado sin que eso signifique que tenga miedo a sus familiares o profesores. Debe saber qué manifestaciones de afecto puede recibir y cuales deben contar a sus padres en forma inmediata».

FACTORES COMUNES

De la misma manera como es posible establecer las consecuencias directas del maltrato, también es posible conocer algunos signos que indican cuando el menor está sufriendo algún tipo de maltrato y aún no es conocido el problema.

«Estos signos no son indicadores absolutos, pero si se consideran factores comunes en el comportamiento que nos mueven a pensar en esa posibilidad».

Lo principal es que la conducta del niño o niña cambia repentinamente. «Se vuelve retraído empieza a temerle a algunas circunstancias, en particular en situaciones relacionada con el victimario».

Agrega también la facilidad con que llora. Baja su nivel escolar y su comportamiento en la casa.

Respecto a las señas físicas, «los médicos, en particular en los servicios de urgencia deben estar atentos a los niños que llegan con algún golpe. Hemos visto niños con la mano marcada en la cara o en otra parte de su cuerpo».

Respecto al victimario hay que reconocerlo como una persona con alteración importante de su personalidad que necesita ayuda. Respecto al perfil del abusador, indica que no es posible reconocerlo a primera vista. «No se puede ver. No existe un patrón definido o rasgos específicos de personalidad que pueden señalarlo».


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