Pica: Un oasis de ensueño

En pleno corazón de Tarapacá, desafiando la aridez y el sol ardiente del desierto, se encuentra uno de los oasis más fructíferos de la zona, Pica, el que ofrece al visitante un encuentro directo con su cultura, tradiciones y bellezas naturales en sus alrededores.
A 4 kilómetros al oeste de Pica se encuentra el pueblo de Matilla, el que junto a Pica fueron centro de una larga secuencia de vida prehispánica, la que es posible advertir, a través de diferentes vestigios, como socavones de captación de aguas, lagares e iglesias.
Asimismo, estos oasis emergidos por afloramiento de vertientes, llamadas cochas, son usadas en la actualidad para agradables baños y regadíos de grandes chacras donde se cultivan frutos como el mango y la guayaba y otros como la naranja y el limón.
 
Iglesia de Pica
La iglesia del siglo XVI fue destruida por sucesivos terremotos. La actual fue construida a fines del siglo XIX y se levantó frente a la original.
En su interior alberga una representación única de la Ultima Cena en tamaño natural, El Nacimiento de Cristo y otras obras talladas en madera, ejecutadas por el artista José María Arias. Una de las fiestas más importantes que se desarrolla en Pica es el 30 de noviembre de cada año para celebrar a San Andrés, patrono de Pica.
 
Chacarilla
Es una quebrada ubicada a 75 kilómetros al sur de Matilla. Es famosa por ser el valle de los dinosaurios, donde existen huellas de estos animales prehistóricos. Además su belleza se acrecienta al observar los procesos geológicos que se han sucedido en el tiempo dando origen a cerros y laderas de connotadas formas y colores.
 
Frutos y productos del oasis
Mangos, guayabas, limones, naranjas y pomelos son algunos de los frutos que entrega el oasis. Estos productos son la bse para jugos, mermeladas, jarabes y los tradicionales alfajores que se fabrican en Pica y Matilla.
 
Gólgota del Reencuetro
Ubicado en Matilla el "Gólgota del Reencuentro" es un lugar que conmueve al alma con sus representaciones de la vida de Jesús a tamaño natural. Allí podrá observar su nacimiento y muerte.
Además conocerá la figura del Señor de Los Milagros. Este es un sitio ideal para la meditación y la reflexión, si importar la religión que profesen.
 
Iglesia de Matilla
La torre campanario y el alta de piedra corresponde a vestigios de la iglesia original que data del siglo XVII. La actual fue construida en el siglo XIX y en año 19814 fue definitivamente restaurada. En ella destaca la cúpula central de original diseño. La iglesia fue destruida durante el terremoto de 2005 y reconstruida por fondos de empresas mineras que operan en la zona. Hoy está levantada nuevamente según los planos originales.
 
 

Pica: Un oasis de ensueño

En pleno corazón de Tarapacá, desafiando la aridez y el sol ardiente del desierto, se encuentra uno de los oasis más fructíferos de la zona, Pica, el que ofrece al visitante un encuentro directo con su cultura, tradiciones y bellezas naturales en sus alrededores.
A 4 kilómetros al oeste de Pica se encuentra el pueblo de Matilla, el que junto a Pica fueron centro de una larga secuencia de vida prehispánica, la que es posible advertir, a través de diferentes vestigios, como socavones de captación de aguas, lagares e iglesias.
Asimismo, estos oasis emergidos por afloramiento de vertientes, llamadas cochas, son usadas en la actualidad para agradables baños y regadíos de grandes chacras donde se cultivan frutos como el mango y la guayaba y otros como la naranja y el limón.
 
Iglesia de Pica
La iglesia del siglo XVI fue destruida por sucesivos terremotos. La actual fue construida a fines del siglo XIX y se levantó frente a la original.
En su interior alberga una representación única de la Ultima Cena en tamaño natural, El Nacimiento de Cristo y otras obras talladas en madera, ejecutadas por el artista José María Arias. Una de las fiestas más importantes que se desarrolla en Pica es el 30 de noviembre de cada año para celebrar a San Andrés, patrono de Pica.
 
Chacarilla
Es una quebrada ubicada a 75 kilómetros al sur de Matilla. Es famosa por ser el valle de los dinosaurios, donde existen huellas de estos animales prehistóricos. Además su belleza se acrecienta al observar los procesos geológicos que se han sucedido en el tiempo dando origen a cerros y laderas de connotadas formas y colores.
 
Frutos y productos del oasis
Mangos, guayabas, limones, naranjas y pomelos son algunos de los frutos que entrega el oasis. Estos productos son la bse para jugos, mermeladas, jarabes y los tradicionales alfajores que se fabrican en Pica y Matilla.
 
Gólgota del Reencuetro
Ubicado en Matilla el «Gólgota del Reencuentro» es un lugar que conmueve al alma con sus representaciones de la vida de Jesús a tamaño natural. Allí podrá observar su nacimiento y muerte.
Además conocerá la figura del Señor de Los Milagros. Este es un sitio ideal para la meditación y la reflexión, si importar la religión que profesen.
 
Iglesia de Matilla
La torre campanario y el alta de piedra corresponde a vestigios de la iglesia original que data del siglo XVII. La actual fue construida en el siglo XIX y en año 19814 fue definitivamente restaurada. En ella destaca la cúpula central de original diseño. La iglesia fue destruida durante el terremoto de 2005 y reconstruida por fondos de empresas mineras que operan en la zona. Hoy está levantada nuevamente según los planos originales.
 
 

Asentamientos españoles en Pica y Matilla

El inicio del asentamiento español de Pica y Matilla se remonta hacia el año 1540, año decisivo en materia de colonización,para los territorios de Tarapacá.
El repartimiento de Pica fue concedido a Andrés Jiménez a principios de la década de 1540, durante 20 años seguidos esta concesión pasó a manos de Pérez Escano, Juan de Castro y Martines Begazo, pero a pesar de ello el asentamiento no se consolidó en toda su dimensión, debido al poco interés que demostraron estos últimos en el repartimiento.
Años más tarde, a fines de 1560 y debido al revuelo provocado por la explotación de la mina de Potsoí, la localidad de Pica atrajo gente en busca de aventura minera o con fines agrícolas.
Asimismo, otros intereses por esta localidad se centraron en las condiciones climáticas para el cultivo de viñas y para la elaboración de vinos, producción requerida principalmente por el atractivo mercado de Potosí.
desde 1590 a 1651, el crecimiento poblacional europeo contó con varias etapas, entre ellas:
En 1589, dos familias
En 1651 alrededor de quince familias desarrollo que llevó a que en 1659 se reconocieran estas tierras con el nombre de San Andrés de Pica y San Antonio de Matilla. Esta inmigración europea cesó en 1675.
 
Primeras Familias
Durante 1683 se registraron 36 familias y 184 personas instaladas en los asentamiento indígenas de Matilla, Quisma, Pica, Huatacondo, Quinllaguay y Tocopilla. De las cuales tres o cuatro de estas familias se encontraban establecidas en San Salvador de Huatacondo y desde allí mantenían un intercambio económico y cultural con Quillagua, Puerto El Loa, Pica y Matilla. A pesar de ello, el grueso de la población española estuvo ubicada en Matilla.
Dura 1683 los varones cabeza de familia eran un 25 por ciento naturales de los reinos de España y un 75 por ciento eran criollos, cuyos padres y ellos mismos habían llegado a Chuquisaca, desde Potosí, de La Paz, de Lima, de Arequipa, Chile, Buenos Aires y de otras localidades.
La cantidad de hijos por familia era bastante irregular. Existían desde 11 hasta 1 hijo y otros no tenían.
De las 36 familias por lo menos 20 poseían esclavos negros, destacándose en el periodo 1651 a 1683, como propietarias mayoritarias 6 o 7 familias, entre ellas Los Morales Usabal, Loayza y Valdés, Esquivel y Jirón, Fernández de Córdova, Rivero y Sotomayor y los de la Fuente y Haro.
En tanto la tradición piqueña hablaba hasta de 40 esclavos negros pertenecientes a una familia de apellido Granadinos durante el siglo XVIII.
Pasado el tiempo el mestizaje se fue acrecentando y la casta indígena fue preponderante, un ejemplo claro es que ya en el año 1681 la población blanca no excedía del 9 por ciento.

Polémica por horarios

martes 16 de junio de 1998.- Polémica entre la Asociación de Usuarios y la administración de Zona Franca ha causado el nuevo horario de atención en jornada completa propuesto para el mall.

Ambas entidades aún no se ponen de acuerdo y mientras la administración había fijado para ayer “la marcha blanca” del sistema, los usuarios se negaron y proponen postergarlo un par de meses.

De hecho aceptan que los accesos al recinto permanezcan abiertos de 10 a 21 horas; pero no abrirán los módulos entre las 14 y las 16.30 horas.

La administración de Zona Franca de Iquique explicó que según el reglamento interno operacional de esta entidad, los usuarios se encuentran obligados a respetar el horario que fije la gerencia para el funcionamiento del mall.

Manifestaron que de acuerdo a la facultad de esa norma es que se determinó de lunes a sábado un horario  de 10 a 21 horas y los domingo de 12 a 21 horas.

El gerente general de la Asociación de Usuarios, Fernando Loyola, señaló que la intención de los socios es que la jornada completa no parta ahora, sino que en septiembre, pues en ese mes las ventas históricamente son buenas. “Eso actualmente no ocurre. Estamos vendiendo poco y las ganancias no compensan estar abriendo durante todo el día”.